Reactualización Ni-Ni del cine de
aventuras à la Indiana Jones, aunque
mucho más convencional y para toda la familia, y con un Brendar Fraser
inverosímil, siguiendo sus correrías habituales como guaperas chuleras
profesional. En una trama irrisoria y muy pastichera (con elementos de Indiana Jones y el templo maldito, La momia, El Yeti, Shangri-La e Indiana Jones y la última cruzada), el
director despliega una enorme cantidad de efectos CGI: es decir, saturación
informática sin alma, lo que produce una sucesión incansable de escenas,
claramente desdramatizadas, y un humor ramplón y absurdo. A lo que hay que
añadir unos diálogos de nivel ESO y una BSO con los cortes desechados de mil y
un productos de este tipo. Por cierto, sorprende darse cuenta de que los
protagonistas van de arqueólogos cuidadosos pero todo lo que tocan se lo
cargan: a su alrededor no queda en pié nada, da igual que sea moderno o
antiguo. En definitiva, un film solo aconsejable para los fans del Tamagotchi.
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