lunes, 15 de diciembre de 2014

La presa (Aka Southern Comfort)

2.5*

Walter Hill coloca a un grupo de 9 reservistas (en realidad, de la Guardia Nacional) de maniobras, en medio de los Everglades de Lousiana, para que sean cazados, uno a uno, por un pequeños grupo de rednecks cabreados. El resultado es casi una secuela de Deliverance o de Rituals si bien Southern Comfort es una película formalmente expléndida pero moralmente ambigua. ¿Por qué? Porque los 9 individuos que se enfrentan a los cazadores y tramperos son un desastre cada uno: hay uno que tira de gatillo fácil y precipita todo el argumento; hay otro medio indio que pierde la razón asfixiado por el pánico de la situación; otro va de machito; otro más de jefe militar incompetente; uno que lloriquea a la mínima; y así hasta Powers Boothe (¡qué nombre más varonil1) y Keith Carradine, que son los únicos que llegan a la resolución de la trama, en medio de una fiesta en un poblado cajun. Ironía del film, la broma del comienzo se produce con munición de fogueo. El guión podría haber dado para más (hay varias escenas de transición y de relleno) por lo que Hill, consciente de la artificialidad de toda la producción, va insertando contínuamente planos de las hermosas pero monótonas localizaciones para variar tanto el ritmo como la pretendida tensión de la película. En todo caso, un correctísimo ejercicio de estilo, que parece prefigurar el Depredador de MacTierman, rodado con un buen puñado de actores realmente apropiados. Por cierto, la música de banjo es de Ry Cooder, nada menos.

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