miércoles, 23 de septiembre de 2015

Dogville

3*
PastillaCrítica de Máximo Pablo
"Dogville es un concepto, y como tal luce mejor desprovisto de aderezos, de ambientación y de decorados. Su naturaleza pide a gritos esa desnudez para que se presente con toda su fuerza y contundencia. De paso, Lars von Trier nos recuerda que es preferible una buena idea sin recursos que muchos recursos sin ideas. Al prescindir de localizaciones reales sitúa la atención sobre los actores que son los que cargan exitosamente con el peso dramático de la acción. Que muestra uno de los aspectos más tenebrosos de la naturaleza humana. Thomas Hobbes hubiera disfrutado de esta propuesta estética que desarrolla uno de sus principios más divulgados: “el hombre es un lobo para el hombre”. El poder sobre el otro convierte a pobres corderos en lobos y el miedo produce ese efecto que hace al ser humano vulnerable y manipulable para ceder su dignidad hasta límites insospechables" [la PastillaCrítica completa en el siguiente link].

lunes, 21 de septiembre de 2015

Obscenidad (Aka Lust Aka Quando l'amore è oscenità)

2*

Un variado conjunto de diversos sketches alrededor del sexo, del erotismo y de la pornografía, entre lúbricos, sórdidos, directamente hard, conforman este producto que bordea dos mundos: el final de la indómita década de los setenta y el comienzo de la ultraconservadora década de los ochenta. De ahí el carácter transgresor y escandaloso de su estreno, en 1979. Y no ese bodrio para clases medias gafapastas que es el díptico vontrierano sobre la ninfomanía generalizada de comienzos del siglo XXI. Y todo ello alrededor de una especie de juicio o terapia de grupo sobre el amor, al que son invitados varias de sus víctimas, hombres, mujeres y tertius inter pares. Visual y narrativamente, la película es deficiente como ella sola, al igual que desde el punto de vista técnico (el film tiene un montaje desastroso, por no hablar de eso que en otros contextos se suele llamar “interpretaciones”). Y, sin embargo, la película entretiene, puede despertar la lívido y, además, sorprende gratamente al espectador desprejuiciado. De alguna forma, recuerda esos sex-exploitations típicos de la época, todo ello empanado y rebozado con un discurso aparentemente frívolo pero de cierta profundidad y densidad sobre las distintas pulsiones del deseo humano, incluyendo el sexo y el amor. OMG! Qué más se puede pedir! Pues eso, una nueva entrega del gran Ralph Brown (alter ego de ese iconoclasta artesano italiano que fue Renato Polselli, poseedor de algunos títulos fanta-terroríficos italianos de segunda fila pero interesantes). 

viernes, 18 de septiembre de 2015

Tomates verdes fritos (Aka Fried Green Tomatoes)

3*


Tragicomedia dramática del Sur, diseñada para mujeres de tres generaciones pero que puede ser disfrutada, también, por sus padres, hijos y nietos. Una mujer rellenita y en crisis (la atractiva e inmensamente convincente Kathy Bates) conoce a una anciana (Jessica Tandy) que le cuenta una historia ocurrida tiempo ha (de ahí los flashbacks de la trama), en ese estado boscoso y racista que era (y, en cierta medida, sigue siendo) Alabama. El espectador irá conociendo los pormenores de dicha historia a la vez que la protagonista aunque verá recompensado su tiempo con el despertar vital de la propia protagonista. La trama irá yendo del presente al pasado y de éste al futuro (del espectador) y se levanta como si de un cuento gótico se tratara (a la manera del Ambrose Bierce de El clan de los parricidas), con su pequeño misterio incluido, un whodunit alrededor de un crimen que, en pantalla, está construido como si no lo fuera: más bien es un acto en justicia, como en el famoso cuento de Roald Dahl sobre la pierna de cordero congelada. Un film bienintencionado y casi cándido, auténtico éxito entre un sector determinado de la población en el que, además de recetas sureñas y amistad femenina, acaba triunfando el bien, lo que demuestra el carácter fantasioso del producto en su totalidad. Lo cual no es malo pero sí perjudicial para un correcto desarrollo del principio de realidad freudiano.



martes, 15 de septiembre de 2015

Mis 5 películas de terror (anglosajonas) imprescindibles:


-       El doctor Frankenstein (James Whale, 1931).
-       Drácula (Terence Fisher, 1958).
-       La matanza de Texas (Tobe Hopper, 1974).
-       La Cosa (John Carpenter, 1982).
-       El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991).

lunes, 14 de septiembre de 2015

Furtivos

3.5*

Ángel (Ovidi Montllor), un alimañero furtivo, vive con su despiadada madre (Lola Gaos) en medio de un bosque cincelado por una veda de caza para políticos de la capital: el gobernador (el propio José Luis Borau) y sus adeptos politicastreros. En una de sus visitas al pueblo, Ángel conoce a Milagros (Alicia Sánchez), una joven que se ha escapado de un reformatorio de monjas y a la que persigue el Cuqui, su “novio”, un delincuente urbano. El gran administrativista Alejandro Nieto explicó (en Los Primeros Pasos del Estado Constitucional: Historia Administrativa de la Regencia de María Cristina de Borbón) que la verdadera historia de España no se puede contemplar leyendo el BOE o las obras de los publicistas de la época. La verdadera cara del país, en casi cualquier momento histórico, está constituida por el caciquismo, el corporativismo y el clientelismo y nada tiene que ver con esas palabras bonitas que los liberales y los conservadores “consensúan” sobre el gobierno, la política y la sociedad. Lo mismo puede decirse respecto de esta película: ofrece una de las caras verídicas de esa España de los años sesenta/setenta que se caracteriza por ser una realidad caciquil, conservadora, desalmada e ignorante, que se mueve por instintos y pasiones más que por los raciocinios propios de una humanidad a la que no todos los nacidos hombres consiguen llegar. Por lo demás, un film muy competentemente rodado y montado, con unas interpretaciones de Goya y unos elementos técnicos excepcionales (tanto la fotografía como la música, de Vainica Doble). De hecho, se trata de uno de los clásicos del cine español de la segunda mitad del siglo XX, obra de un cineasta tan ocasional como interesante. Una pulsión metafórica, saturnical, recorre todo la obra, como en los mejores trabajos de Saura.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Espíritu de conquista (Aka Western Union)

3.5*

Western monocular, irónico y distanciado, rodado con la típica concreción de medios por el inmigrante progresista Fritz Lang, huido del nazismo, ese cáncer que asoló la Europa de Entreguerras y que la precipitó a la mayor guerra que ha sufrido la Humanidad. De hecho, el film fue estrenado durante la 2ª Guerra Mundial y un poco antes de la entrada de los EE.UU. en la misma. Bien, dicho esto, ¿qué tenemos entre manos? Pues una historia relativamente típica del género (un género obsesionado con la venganza). ¿Cuál? La expansión del Eastern Progress por los territorios fronterizos del Oeste (en este caso, no es el ferrocarril o las líneas de diligencias, sino la telegrafía de la Western Union). Sobre la poderosa inspiración del gran Zane Grey, Lang edifica una película elegante y sofisticada, alejada de muchos de los tópicos del género y, por lo tanto, con muchos ingredientes que sorprenden al espectador contemporáneo (fíjense, por ejemplo, en ese vaquero que cuida de la salud de sus caballos o en el encuentro con las tribus indias o, en fin, en ese atípico final, fuera de campo, como suele ser habitual en el cine del maestro vienés). Rodada inmediatamente después de esa otra maravilla que fue La venganza de Frank James, la producción tiene unos movimientos de cámara y unos encuadres que casi ya no se han vuelto a ver en el cine (aunque sí en el cómic): auténticas maravillas cinematográficas. Un film subvalorado y que necesita una urgente recuperación.

jueves, 10 de septiembre de 2015

En busca del águila

2.5*

El típico hipócrita egocéntrico (Powers Boothe) acepta el encargo de un ricachón coleccionista (Donald Pleasance) para conseguir los dos únicos huevos de águila calva que quedan en el mundo y que faltan en su colección. Para ello, habrá de viajar hasta la isla Cherokee, donde habita una especie de guardián ecologista, Jim (Rutger Hauer) que, en realidad, es un veterano del Vietnam traumatizado por la muerte de su familia. Boothe se ganará la confianza de Jim para poder conocer la ubicación de su objetivo y para poder hacer uso de sus dotes de escalador y acceder al nido del águila en cuestión. Conseguidos los huevos, el águila, evidentemente, se extinguirá, lo que le inyecta a toda la trama un componente bien mezquino pero, también, bien conservacionista. Para terminar de sazonar todo el producto, aparecen dos mujeres: la viuda salvaje Kathleen Turner y la procaz periodista Jayne Bentzen. Tras el éxito de Blade Runner, Rutger Hauer se ha prodigado en todo tipo de producciones baratas, algunas con cierto éxito (Furia ciega o Segundo Sangriento), otras con ninguno. El presente film es una muestra de este último caso: una historia de buen corazón, narrada con un estilo cercano a las producciones de la Cannon, casi absolutamente olvidada, de fantásticas localizaciones y que entretiene de una forma grata y sin demasiadas pretensiones. Aceptable para una tarde tontorrona o para una noche de insomnio con nostalgia ochentera.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

The Lovely Bones

2*

Una de esas caras B que rueda, de vez en cuando, el megalómano Peter Jackson y que ha salido rana, al contrario que esa maravilla que es Criaturas celestiales. A un thriller estilo Perdidos, se le une una historia de fantasmas tipo El sexto sentido, Ghost o Silent Hill pero el paquete final rezuma grasa por todos los lados. Una grasa que sale de aplastar las ceras plastidecor® con las que se han hecho la película. Por otro lado, lo que hace deslizarse al film hasta el fondo del cubo de la basura es la ñoñería épico-narrativa constante así como una estética grandilocuente e innecesaria. Es decir, la propuesta no es demasiado original ni demasiado consabida pero es que, además, el plot está constantemente salpicado de incongruencias y sentimentaladas varias a las que hay que añadir un aspecto visual que rinde pleitesía a esas típicas saturaciones digitales tan queridas en Hollywood, tipo La vida de Pi (artísticamente hablando) o a El señor de los anillos (industrialmagic hablando). Asímismo, los actores parecen clabados con chinchetas por el croma visual del film: nadie se puede creer a la Sarandon, al Tucci, a la Weisz o al Wahlberg, cada uno con un personaje más tópico y plano que el anterior. En definitiva, una obra mediocre y, por tanto, decepcionante. Ahora bien, la muchachada puede fliparlo con ella.

Españolas en París

3*

La jovencita Isabel García (Ana Belén), de Sigüenza, emigra al París de comienzos de los setenta para trabajar sirviendo en el Distrito XVI, uno de los bastiones de la burguesía francesa. Allí le esperan un variopinto grupo de personas, entre las que destaca otra criada, Emilia (Laura Valenzuela), y un chófer, Manolo (Máximo Valverde). Primer y, probablemente, el más sólido éxito de la llamada “tercera vía” del cine español de la época, en particular respecto del cine comercial producido por el marido de una de las protagonistas del film, José Luis Dibildos. Desde este punto de vista, la película se aleja de esas representaciones costumbristas, paletas y pseudo-cómicas (tipo, Pepe, vente a Alemania) para intentar describir con cierto realismo “la historia de la vida” de una employee de maison española en la Ville lumière. En este sentido, tanto el guión (con la participación de Mingote) como la dirección, de Roberto Bodegas, aparecen como dos virtudes destacables. Los múltiples guiños a la industria cinematográfica de la época incluyen la presencia de José Luis López Vázquez, José Sacristán, Teresa Rabal, Simón Andreu o Tina Saínz, por ejemplo. Entre otras curiosidades, la cinta ofrece un homenaje a Jean-Pierre Melville, a Matías Prats, a Paco Ibañez y a los empresarios “modelos” del momento, los Barreiros, en su etapa Chrysler. Para terminar, el visionado produce en el espectador un efecto chocante: las imágenes parecen una máquina del tiempo y, al mismo tiempo, un aviso respecto a las migraciones por venir. 

lunes, 7 de septiembre de 2015

J. Edgar

3*
Como en Entrevista con el vampiro, un viejo John Hoover dicta sus memorias a un mecanógrafo. Para ello, ha de rememorar sus acciones y experiencias pasadas, trayendo al presente la compleja vida de un hombre que puso su vida entera al servicio de un patrioterismo infantil y de un conservadurismo hipócrita y banal. Al frente del FBI, John Edgar Hoover, racista y obsesivo, hizo muchas cosas pero casi ninguna loable, por lo menos no desde el punto de vista moral (sí desde el punto de vista criminológico, por ejemplo). Como el personaje es tan minusválido (desde el punto de vista personal) y repugnante (desde el punto de vista ético), resulta extraño que Clint Eastwood ruede un biopic tan sutil como, a la postre, secretamente laudatorio de una figura tan controvertida como el autor de la caza de brujas, por citar solo una de sus polémicas lindezas. Es como si hubiera hecho una biografía de Henry Kissinger (sic). Aunque toodo se andará, ya que ya se ha hecho una de la insolidaria Dama de Hierro (sic). Habrá que esperar un tiempo para saber qué piensa realmente el viejo “hombre sin nombre” de estos ídolos de la raison d’État republicana y neoliberal. En todo caso, una cosa parece clara: los matizados recursos retóricos y fílmicos, esa fotografía gris, verdosa, claro-oscúrica así como esa BSO, entre patética y nostálgica, están puestos al servicio de una narración intrincada que complejiza al personaje contextualizando decenas de situaciones y de personajes históricos. Y eso se agradece. Porque enseña. Sin embargo, por lo demás, estamos ante un escalón más en el último esfuerzo del director de Carmel por traer al presente a los héroes de la historia reciente USAmericana, siguiendo el mandato del viejo John Ford de El hombre que mató a Liberty Valance. De esta forma, el Eastwood anciano parece como la Némesis de Oliver Stone.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Juerga tropical (Aka Summer School)

2.5*
Un profesor interino de educación física (Mark Harmon), amante del surf y que ha desarrollado su “vocación” pedagógica para poder disfrutar de amplias vacaciones de verano (no por casualidad, tiene un póster de The Endless Summer y de Big Wednesday en su casa), se ve obligado a anular un viaje con su novia a Hawai para impartir, durante el verano, Remedial English (recuperación de lengua), a una clase aparentemente conflictiva. La película desmontará que no lo era tanto y que, de hecho, cada estudiante lleva a un talentoso ciudadano USAmericano en su interior. Carl Reiner es el artífice de esta pequeña gema de la comedia estudiantil ochentena (y, por lo tanto, ultraconservadoramente subversiva), repleta de todas esas cosas que han identificado a la última generación feliz del siglo XX, incluyendo radio-auriculares amarillos y crema de cacahuete. La trama se va desarrollando sketch a sketch, siguiendo una supuesta línea narrativa de superación personal y grupal, entre la sonrisa, el carcajeo y la incredulidad. Al final, por supuesto, el chico se queda con la chica y Danny Elfman puede practicar su trapisóndica música fanfárrica. Entre las caras conocidas, se puede disfrutar de la presencia de a una pre-Melrose Place, Courtney Thorne-Smith, de Kelly Jo Minter, así como de Kirstie Alley (la madre del de Mira quién habla). Y, como curiosidad, el espectador aficionado podrá disfrutar de dos pequeñas escenas homenaje al clásico La matanza de Texas, ese film de bricolaje ganadero bastante trastornado. 


viernes, 4 de septiembre de 2015

Electric Boogaloo: la loca historia de Cannon Films

3*

Mark Hartley pidió a los primos Menahem Golan y Yoran Globus que participaran en un proyecto de documental sobre la historia y el legado de la Cannon Films. Ambos cineastas declinaron el ofrecimiento y el director siguió su investigación sin ellos. Lo que se puede contemplar en pantalla es una historia sobre el ascenso y la caída de la productora, desde sus orígenes en Israel (con éxitos como Polo de limón) hasta su desaparición a comienzos de la década de los noventa, repasando sus grandes Blockbusters (Yo soy la justicia, Delta Force o Cyborg) y fracasos (La manzana, Sahara o Yo, el Halcón), además de sus obras de qualité (como El tren del infierno, Barfly: El borracho u Otello) y sus múltiples basuras (Bolero, Going Bananas o las dos infumables versiones de la Lambada). Injertando decenas de entrevistas y de testimonios en una urdimbre narrativa ya clásica (desde el Eddie Bartlett de James Cagney) y cuasi cronológica, Electric Boogaloo sigue las andanzas financieras y artísticas de ambos creadores, dos auténticos prestidigitadores del show business, dos tipos que se atrevieron a enfrentarse a las major de Hollywood aunque terminaron escaldados. Pero ahí está la herencia de ambos hombres, una herencia que incluye una nueva forma de hacer y de vivir el cine y de la que se debería destacar, además de algunas de las películas mencionadas en esta PastillaCrítica, Al otro lado de Brooklyn, un film vivo y vivificante, protagonizado por Elliot Gould y que casi nadie ha visto. La versión oficial del estudio la proporciona el documental que los propios Golan/Globus estrenaron solo 3 meses antes de esta obra: The Go-Go Boys: The Inside Story of Cannon Films.

lunes, 31 de agosto de 2015

Mis 5 imprescindibles de Victoria Abril:


-       Barrios Altos (1987).
-       ¡Átame! (1990).
-       Amantes (1991).
-       Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (1995).
-       Cause toujours! (2004).