lunes, 15 de agosto de 2016

Mis 5 imprescindibles del giallo:

 
-       Seis mujeres para el asesino (1964).
-       Angustia de silencio (1972).
-       Torso: violencia carnal (1973).
-       Rojo profundo (1975).
-       Huellas de pisadas en la luna (1975).

domingo, 14 de agosto de 2016

El último de la lista (aka The List of Adrian Messenger)

3*

Por un lado, cada uno de los 11 miembros de una lista de nombres están muriendo en extrañas circunstancias, aparentemente accidentales. Por otro, un tal Alfred Messenger muere en un accidente de aviación y sus últimas palabras son escuchadas por un veterano de guerra. Ambos hechos darán pié a que un antiguo miembro del Servicio de inteligencia británico, Anthony Gethryn (George C. Scott) se ponga a investigar los sorprendentes sucesos, lo que le llevará, nada menos, que a escarbar en asuntos hereditarios de la nobleza inglesa. Tras Vidas rebeldes y Freud, pasión secreta, John Huston dirige una sorprendente película que nunca figura entre sus grandes obras pero que merece ser recordada. No es una película de espías. No es una película de asesinatos. No es exactamente un thriller. Es, más bien, una película de detectives. Con un interesante misterio por resolver. Y, sobre todo, es un film de embozos y caretas, que propone un divertido juego con el espectador: el de ir reconociendo, tras sus disfraces y maquillajes, a un nutrido plantel de actores: Kirk Douglas, Burt Lancaster, Robert Mitchum, Frank Sinatra, Tony Curtis. Atención al discurso que sobre el mal se marca el gran Kirk Douglas, así como a ese apunte animalista durante la cacería del zorro. En Inglaterra, a propósito de esta última cuestión, no escasean los Pubs del countryside que se llaman “The Fox Goes Free”. Por algo será.

Las manos del destripador (aka Hands of the Ripper)

2.5*

La hija del mítico Jack the Ripper presencia el asesinato de su madre a manos de su propio padre. Años más tarde, traumatizada por el suceso, y tras pasar por un orfanato, la joven Ana recala en casa de una espiritista de postín, que se aprovecha de ella, en todos los sentidos. Una noche, el doctor Pritchard la descubre en una de las sesiones de la supuesta medium y, tras una noche convulsa, se la lleva a su consulta, para estudiar la causa de su comportamiento, aparentemente endemoniado. Con un guión que tiene más agujeros que un queso de Gruyère, la Hammer vuelve a acercarse a la figura del destripador (tras Room to Let, por ejemplo) con esta cinta de terror cuya virtud más evidente es lo maravillosamente bien ambientada que está. Los actores no están del todo mal, la música es la adecuada para este tipo de producciones y los asesinatos tienen cierta originalidad (¡qué extraño hacer este tipo de observaciones pero, claro, se trata de obras de la imaginación y, además, hablamos de uno de los seres más morbosos del planeta: el ser humano!). Sin embargo, poco más se puede añadir, además de la presencia de una especie de mad doctor victoriano y de la consabida redención. El televisivo Peter Sasdy sigue adelante con su carrera en el género (destáquese El poder de la sangre de Drácula o The Stone Tape) con este producto correcto pero sin sobresaltos, pese a contar con el espíritu deforme del asesino de Whitechapel.

Viciosas al desnudo

2*

Juan Aznar (Jack Taylor), sic, es un escritor que se ha hecho famoso por panfletos moralistas y bienpensantes. Un buen día, durante un viaje para dar una conferencia, y alejado de su familia, conoce a dos jóvenes y lujuriosas amigas con las que pasa una tórrida noche. El calatravesco Manuel Esteba se marca una especulación exploitation sobre el erotismo, la hipocresía sexual y la lucha generacional, a costa de usar y postrar al pobre Taylor para lucimiento de sus dos pícaras amiguitas. Las dos hermosas actrices protagonistas (Adriana Vega y Eva Lyberten), de efímera y correosa fama, hacen un trabajo pésimo pero no porque se pasen la mitad del film en pelotas sino porque de interpretación andan muy justas. Sin embargo, el explosivo final así como la escena cuchillera previa dejan una sensación existencialista que recuerda a cierto cine porno de la irredenta década de los setenta. Por cierto, ¿no le parece a algún lector que una película USAmericana reciente se basa en esta misma premisa? 

miércoles, 10 de agosto de 2016

Bucle

3*

Con una humildad y falta de presuntuosidad aplastante, el director y los guionistas de este film de bajo presupuesto se han sacado de la manga una entrañable, divertida y emocionante disección de los ciclos, bucles y eternos retornos del amor a comienzos del siglo XXI, en particular, en países latinos como España. Es decir, en países donde el ase recicla como cualquier otro producto humano. Muy bien interpretada, en general, e intachable en sus aspectos técnico-artísticos (bajo la batuta de su director, Héctor Zerkowitz, un fotógrafo y publicista catalán, hijo y nieto de artistas), esto sí que es una buena muestra de la nueva comedia hispana, y no todos esos productos salchicheros que pueblan la cartelera cinematográfica con más pena que gloria. Como diría Nietzsche, lo que se hace por amor, se hace también más allá del bien y del mal. Pero esto no quiere decir que todo lo que llamamos amor sea realmente amor.

lunes, 8 de agosto de 2016

Milán, calibre 9 (Aka Milano calibro 9)

3.5*

Tras una escena pre créditos frenética y contundente como pocas, Fernando Di Leo se saca de la manga su obra maestra: un poliziesco en toda regla, tenso y social, con un trabajo de planificación y un montaje envidiables y con varios añadidos que hacen de su visionado un auténtico goce para los sentidos. Aunque no para todos los paladares, por supuesto. Entre esos añadidos, hay que destacar el protagonismo del señor Fanucci (Gastone Moschin), la hermosa y sorprendente presencia de una musa de la talla de Barbara Bouchet, la bicefálica BSO de Luis Bacalov & Osanna (un tema épico de violines y un corte prog-rock en la línea de Jethro Tull), un Luigi Pistilli que se marca un par de incisivas parrafadas políticas (que alejan este film de toda la ristra de archiviolentos sucedáneos exploitation que poblaron las salas en la segunda mitad de la irredenta década de los setenta y a comienzos de la ultraconservadora década de los ochenta), la presencia del siempre carismático y mediterráneo Mario Adorf, un enigma que te mantiene pensando toda la película, etc. En fin, un film espectacular, dentro de su humildad presupuestaria, basada en una obra del Dashiell Hammet italiano, un escritor al que Di Leo fue fiel toda su carrera (Giorgio Scerbanenco) y con una factura técnica impresionante.

¡Rompe Ralph! (Aka Wreck-It Ralph)

2*

Rich Moore es el nombre del director de este film (sic). Y con este dato comienza esta PastillaCrítica. Dos de los fenómenos más curiosos de la historia del cine, a comienzos del siglo XXI, es la proliferación de la series de televisión así como la aparición de toda una industria dedicada a hacer películas de animación (tanto analógica como digital) dirigida al público adulto. Pixar y Disney son los dos faros más conocidos de este último fenómeno. Pero ambas pertenecen al mismo holding, con los que sus historias, personajes y motivos, ahora son los mismos (junto con sus guiños a clásicos de la literatura universal como Alicia en el país de las maravillas o El mago de Oz). En esta ocasión, volvemos a encontrarnos con la vieja excusa argumental y narrativa de la Disney (alguien que no está contento con su situación pero que, tras varias peripecias, acaba aceptando su “destino”) aunque, esta vez, situada en el mundo de los videojuegos (en particular, en ese mundo de chuches, color rosa o color “salmón”, de Sugar Rush). Esta estrategia retro digital no puede ocultar que está dirigida al público cuarentón (aunque también puede gustar a los treinteañeros) pero, en casi ningún caso, podrá divertir al público más joven. La animación es elaboradísima (faltaría más) pero los valores morales de la historia (que incluyen una defensa del militarismo más rancio) así como el mensaje (y la boda) final son de un conservadurismo vergonzoso (es decir, no hay ningún tipo de sofisticación o progresía ética). El bueno se casa con la militar mientras el feo, malo e inadaptado se queda trabajando en la “fábrica”. Por cierto, detrás del diseño del personaje principal, el espectador avezado encontrará al protagonista de The Sadist, de 1963.

sábado, 6 de agosto de 2016

It Follows (Aka Te sigue)

2*

Terror púber revival y de clase media, estilísticamente un hijo putativo del Carpenter de La noche de Halloween y, emocionalmente, un primo segundo del Drive de Winding Refn. En realidad, estamos ante un intento de actualización de los patrones del slasher ochentero, por lo menos la corriente sobrenatural. El producto final es un poco tostón, bastante vacuo y alarmantemente esteticista (en iluminación, encuadres, vestuario, continuos movimientos de cámara circulares, etc.). Además, la historia es un poco chorra e inexplicable, tiene varios fallos de guión (la “cosa” esa aparece y desaparece, persigue y despersigue sin seguir ningún tipo de patrón, a capricho del film) y múltiples errores de puesta en escena (como las famosas amigas de la cola del cine, la escena de los tacones y la playa o la escena de la piscina). Aunque sí que hay algún que otro susto medianamente logrado, aunque muy supeditado a la banda sonora. En este sentido, los efectos de sonido y el score complementan uno de esos productos típicos de la postmodernidad que, en realidad, son bastante poco postmodernos porque, a la postre, no es más que un refrito autopoiético, sostenido sobre una multiplicidad consciente de elementos previos y con un estilo claramente fincheriano y espectral. La nostalgia hace cine, claro que sí. Y también televisión: como con la actual Stranger Things. Para redondear la operación de marketing nostálgico, la edad de los protagonistas ha bajado hasta la proto-adolescencia, hasta esa edad post-MTV suburbial que Steven Wilson ha intentado retratar en Fear of a Blank Planet.

domingo, 31 de julio de 2016

Mis 5 imprescindibles de Penelope Spheeris:


-       Suburbia (1983).
-       Los chicos de al lado (1985).
-       Wayne’s World ¡Qué desparrame! (1992).
-       We Sold Our Souls for Rock ‘n Roll (2001).
-       La verdad sobre el caso Enron (2003).

Atrapado (Aka Trapped)

2*
 
Cuatro estudiantes de derecho deciden explorar unas cuevas en las montañas de Georgia, en el condado de Baker. Pero lo que no saben es que un poblado white trash tiene un puñado de salvajes rurales desatados. Primero contra el ayudante del sheriff y, segundo, contra ellos mismos ya que tienen la desgracia de presenciar cómo asesinan a aquel. Una de las producciones de terror/horror que jalonan la filmografía de William Fruet (como su Death Weekend o Party Killer), sin más interés que el de presenciar algunas de las ideas que se quedaron colgadas en ese thriller cajun que era Deliverance. Fruet cuenta la historia con cierta pericia pero con un montaje ciertamente descuidado (especialmente al final de la historia). La película termina por desesperar porque no es ni lo suficientemente tensa ni lo suficientemente feroz, aunque incorpora ciertos desnudos y ciertas vivezas para asegurar su explotación comercial. Además, por mucho que Henry Silva se esfuerce, no parece un redneck en toda regla. Lo mejor del film es, sin duda, la intepretación de Barbara Gordon así como la ironía jurídica final. 




sábado, 30 de julio de 2016

El último americano virgen (Aka The Last American Virgin)

2*

Es por todos sabido que la extraña pareja formada por Golan-Goblus se asentó en los EE.UU., a comienzos de la irredenta década de los setenta, tras su desvirgamiento cinematográfico previo, producido en tierras palestinas, en Israel, con su productora Noah Films. De hecho, lo primero que hicieron los amigos de la Cannon, al llegar a la tierra prometida, fue versionar algunos de sus primeros éxitos. Es el caso de esta comedia estudiantil USAmericana, basada en Lemon Popsicle, especialmente burda, desprejuiciada y escatológica pero con un final agridulce realmente atípico. La cámara sigue las correrías de 3 amigos de distintas apariencias y personalidades en pos del polvo seráfico. Y, para ello, nada mejor que enlazar pizzas, coches, fiestas, urbanizaciones american middle class, piscinas, salas de recreativos, situaciones en las que meter mano, The Police, etc. Es decir, estamos ante un producto especialmente elaborado para satisfacer las necesidades pustulantes de la adolescencia. Aunque el film sea de los ochenta, de unos indeterminados y ultraconservadores ochenta, la fecha de caducidad está escrita en los propios títulos de crédito, por cierto. ¡Bienaventurados serán los pobres de espíritu porque, como dijo Mateo (20. 1-6), los últimos serán los primeros! ¡Y los primeros los últimos!

El hombre lobo (Aka The Wolf Man)

2.5*

El terror gótico está de moda, señoras y señores. Por ello, no es de extrañar que los productores cinematográficos decidan reactualizar alguno de los mitos clásicos del género. Ni tampoco es extraño que lo hagan mirando, a la vez, a las elaboraciones de la Universal y a las reelaboraciones de la Hammer. El director de Cariño, he encogido a los niños, Joe Johnston, un artesano poco reconocido en el negocio, atrapa las raíces oscuras y románticas de la leyenda de Harry Talbot en esta correcta adaptación dirigida a las nuevas generaciones de fans. En unos 100 minutos de metraje, se suceden algunos de los lugares comunes del género aunque todo ocurre de una forma muy rápida, desapegada, sin dramatismo ni épica. Por otro lado, los momentos más oscuros, subrayados por una apropiada ambientación estética, sorprenden por estar brutalmente iluminados. Los FX, precio a pagar a esta época TIC, están digitalizados a tope, cuando un buen y simple maquillaje hace maravillas. La transformación en hombre lobo, uno de las obligaciones de cualquier creación visual sobre este personaje, rinde pleitesía al aséptico croma pero el diseño final respeta la venerable tradición inaugurada por Lon Chaney jr. El otro punto a favor de la película descansa en la labor de los actores (Benicio del Toro, Anthony Hopkins, Hugo Weaving, Emily Blunt, y los icónicos Max von Sydow y Geraldine Chaplin). Dos años después de este film, James Watkins insuflaría nueva vida a una de las mayores productoras británicas del género con La mujer de negro (que es, a su vez, un remake de un telefilm muy chulo anterior).

Sadomanía, el infierno (Aka el infierno de la pasión)

2*

En una prisión de mujeres en top less, de algún lugar de Centroamérica, y dirigida por una tosca lesbiana, suceden todo tipo de abusos sexuales, incluso escenas de bestialidad. Otra de las sexploitation del tío Jess, perteneciente al subgénero WIC y que fue rodada en coproducción (fórmula esencial en el cine del español). En el plantel principal, la película cuenta con la presencia de la despampanante porn star Ajita Wilson así como de la hermosa Gina Janssen. Es decir, en este caso, Jesús Franco no cuenta para narrar sus tórridas fantasías calenturientas con ninguna de sus principales musas (Soledad Miranda o Lina Romay, su propia mujer). Aunque, eso sí, el film cuenta con el característico cameo del director (como cobrador gay) así como con la presencia de Antonio Mayans, buen amigo del creador. La puesta en escena busca la apariencia de qualité pero se queda en uno más de los intentos del director por materializar su talento cinematográfico en el seno de una historia (y de un género) francamente marginal. Como atractivo añadido, se ha de destacar la participación de las núbiles Ursula Buchfellner y Uta Koepke (que acababa de rodar El triángulo de las desnudas), que aportan belleza y juventud al producto. La música, por cierto, es del propio autor. En fin, uno más de los incontables subproductos del director español.