sábado, 9 de noviembre de 2013

Tepepa: Viva la revolución

3*

El mismo año en que Peckinpah estranaba Grupo Salvaje, Giulio Petroni presentaba su ácida visión de la revolución mexicana, traicionada por Madero y sofocada por el ejército y los terratenientes. Petroni, que había destilado a la perfección varias de las lecciones de Leone en De hombre a hombre (1967), rueda una triste y desolada versión de la revolución a través de la historia de un personaje con ideales sociales parecidos a los del Che Guevara o, incluso, a los de Jesús de Nazaret (de hecho, el personaje se llama Jesús María Morán). El guionista, Franco Solinas (colaborador habitual de Costa-Gavras), deja una impronta evidente, tanto en la propia historia como en la configuración de los personajes y en los diálogos. El carismático actor cubano Tomás Milián se pone del lado de la justicia social en un papel, Tepepa, que le viene al guante, tanto por su fisionomía como por su simpatía, mientras que Orson Welles se pone del lado de la avaricia capitalista al encarnar al corrupto coronel Cascorro. Por cierto, no faltan autores que han visto en esta película (y en otras más de la época), varios guiños a favor de las luchas revolucionarias del momento, tal y como apunta Emilio García Riera en su interesante México visto por el cine extranjero

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Crimen en la noche (Aka Dead of night)

2.5*
El joven Andy (Richard Backus), que ha sido dado por muerto por sus superiores, regresa del Vietnam y comienza a preocupar a sus padres con su extraño y huraño comportamiento. Por otro lado, el médico del pueblo alerta al padre del soldado (John Marley) de que su hijo ha podido ser el causante de un crimen reciente. El director Bob Clark, autor de las magníficas Navidades negras y Asesinato por Decreto, presenta una cinta que retrata con una inusual capacidad evocadora el estado en el que volvieron muchos de los soldados USAmericanos tras su presencia en Vietnam. Una generación traumatizada por la guerra y denostada por una sociedad que no los quería en su seno. Para ello, se sirve de la metáfora del vampiro, del no muerto (al igual que haría George Romero en Martin), a la que le añade algunos componentes del zombi moderno y unas pinceladas provenientes del mito de Edipo. El desarrollo de la historia se hace un poco lenta (hasta su tramo final) pero la idea y su planteamiento componen entre sí una curiosa muestra de los derroteros por los que iría buena parte del cine de la época. Por cierto, en el film aparecen varios homenajes: a los At-The-Drive-In, al cine de Sci-Fi (Death in Space y The Spacenauts), a la comedia familiar (George) y al cine de terror de comienzos de los setenta (The Deathmaster). Por otro lado, la BSO se escucha bastante fuera de lugar, cansa y extraña a partes iguales. Como curiosidad, en el equipo de efectos especiales estaba nada menos que Tom Savini, en su primer trabajo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Con su misma arma (Aka Slightly Honorable)

3*
En 1939 era muy difícil destacar con una película. Ese año se presentaron Lo que el viento se llevó, El mago de Oz, La diligencia o La regla del juego, lo que da la pauta del nivel en la que se rodaba en esa época. Sin embargo, también se estrenaban cientos de películas de variada calidad y que, de una forma u otra, conquistaban al público. Este es el caso de Con su misma arma. El abogado John Webb (Pat O’Brian) ocupa su tiempo luchando contra la corrupción, especialmente contra el magnate Vincent Cushing (Edward Arnold). En los intersticios de esta lucha constante, también tiene tiempo para coquetear con varias mujeres (como con Ruth Terry), aunque especialmente con la hermosa e inteligente Alma Brehmer (Claire Webb), hasta que es asesinada y debe ponerse manos a la obra para descubrir al culpable y vengar a la víctima. Una vigorosa mezcla de thriller y screwball comedy, ambientada en el mundo de las corruptelas políticas, con un retrato de costumbres de candente actualidad y con un cadáver de por medio. Algo parecido al hit del momento, Fast and Furious. En definitiva, una pintoresca comedia de intriga, dirigida por el recuperable Tay Garnett, a la que se le introducen convenientes tonos de film noir (gracias a la fotografía de Merritt Gerstad) y que hace pasar un buen rato con su acertada mezcla de elementos y tonos. Por otro lado, Con su misma arma es una de las primeras películas del gran Broderick Crawford. Como dato curioso, la película contiene una escena en un cementerio que coquetea con el terror y presenta un personaje que será utilizado por varios slashers contemporáneos.





sábado, 2 de noviembre de 2013

La historia no contada de los Estados Unidos (Aka The Untold History of the United States)

4*

Inmenso documental sobre la historia reciente USAmericana y sobre cómo el país de las libertades se ha convertido (tras la Segunda Guerra Mundial y la eclosión nuclear), en el policía del mundo, pero en un policía temeroso e intransigente. Oliver Stone, cuya trayectoria como historiador cinematográfico está fuera de toda duda, escribe (junto a Matt Graham y Peter Kuznick), narra (con su característica capacidad de seducción) y rubrica (es decir, se responsabiliza de) una original visión del pasado reciente de su propia nación, en la línea de historiadores progresistas como Howard Zinn, Richard Rorty o Tim Clark. Stone monta casi 10 horas de imágenes, textos y grabaciones con la intención de ofrecer una representación crítica de la actividad pública del gobierno USAmericano, especialmente de su proyección exterior, de su imperialismo. Para ello, Stone utiliza fuentes desclasificadas y desacreditadas, mezcla imágenes de archivo con declaraciones coetáneas, ofrece el lado oscuro de varios héroes nacionales, rescata figuras progresistas olvidadas y denuncia las enormes y crueles injusticias cometidas por una parte importante de las élites del país. Cada imagen y cada segundo dicen algo al espectador: todo está cargado de sentido y cada parte cumple su papel en el discurso final, a diferencia de cientos de documentales repletos de secuencias de relleno. En su contra, hay que citar su duración, su polémico contenido (aunque consistentemente contrastado) y la rapidez con la que se narran los hechos, lo que reserva la visión del documental (y su adecuada comprensión) a una estrecha pléyade de iniciados, ya convencidos. Al Tea Party, a los Republicanos y a los Demócratas conservadores, Stone los dejará de piedra: una lástima, porque el resto del público mirará con desdén esta obra hasta que el tiempo le de la razón a Oliver Stone. Por cierto, no es mala idea comparar este domumental con The American Future: A History, de Simon Schama.




jueves, 31 de octubre de 2013

Mis 5 directores contemporáneos imprescindibles (I):


-       Jim Jarmusch
-       David Fincher
-       Quentin Tarantino
-       Wes Anderson
-       Paul Thomas Anderson


lunes, 28 de octubre de 2013

2.000 maníacos (Aka Two Thousand Maniacs)

2*
Dedicada a Eduardo (Anónimo)
En 1965, el director y guionista Hershell Gordon Lewis y el productor David F. Friedman, decidieron rodar la que con el tiempo sería considerada como una de las películas pioneras del cine gore. 2000 maníacos cuenta la historia de tres parejas de turistas yankees que llegan engañados a Pleasant Valley, pueblo sureño que se encuentra celebrando su centenario y que les recibirá con unas extrañas y sangrientas costumbres. El pueblo recuerda a uno de Arizona, donde van a parar Robert Mitchum y Faith Domerque en Donde habita el peligro, un pueblo de borrachos irracionales, en medio de sus fiestas patronales, que pretenden cobrar a Mitchum una multa por no llevar barba y, finalmente, además, le obligan a casarse (sic). Pues que sepa el espectador que las novatadas de Pleasant Valley dejan a las de este pueblo a la altura del betún. La película es entretenida por momentos, uno tiene la sensación de estar contemplando un proto slasher film desaprovechado y cabe destacar que ha tenido gran influencia en buena parte del cine casposo y bizarro de los últimos 50 años (véase, por ejemplo, La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos). De hecho, la película es más interesante por su influencia que por su calidad intrínseca. Por cierto, el mismo equipo había parido la cult gore Blood Feast, con probabilidad la primera cinta de este subgénero de la historia del cine que presenta un argumento que sería copiado en varios films posteriores, como Mardi Gras Massacre, por ejemplo. 



sábado, 26 de octubre de 2013

El horrible secreto del doctor Hitchcock

3*
Una de las obras maestras del gótico italiano, dirigida por Ricardo Fredda tras Los vampiros y en la senda de las producciones de las míticas AIP y de la Hammer aunque con algún que otro elemento propio de la cinematografía transalpina. En todo caso, lo que está claro es que no tiene nada que ver con el cine que se estaba rodando en Francia durante los sesenta, con el nude vampirismo de Jean Rollin a la cabeza. Por otro lado, no por casualidad, la inspiración de la historia parece provenir, una vez más, de la obra de E.A. Poe, lo que se puede comprobar no solamente en el contenido necrófilo básico de la trama sino también en el purificador final, extraído con probabilidad de La caída de la casa Usher. La idea es bastante perversa y malsana pero la materialización no está a la altura de la premisa, debido a su previsible e insatisfactorio desarrollo. En todo caso, se trata de una interesante película, por su absorvente uso del color y de la ambientación, que cuenta además con dos interpretaciones más que correctas: la del doctor Hichcock (Robert Flemyng) y, por supuesto, la de Barbara Steele que, desde La máscara del demonio, venía protagonizando varias recreaciones góticas (como I lunghi capelli della morte). Por cierto, esta historia coincidó con el estreno del clásico terrorífico español, Gritos en la noche, de Jesús Franco. Como curiosidad, algunos de los elementos de la trama ya habían aparecido en varias películas anteriores, como en Psicosis; otros serían desarrollados con mayor contundencia y menor gusto estético en films como Re-Animator, Nekromantik, Aftermath o Vital



jueves, 24 de octubre de 2013

Gravity

3*

¿Qué es el 3D? Esta película es una buena respuesta. Una excelente muestra de cómo se puede rodar una película teniendo en cuenta, casi en su totalidad, la perspectiva que se abre cuando te pones unas gafas de cristales rojoazulados. Por lo demás, una historia de superación personal, ambientada en la órbita terrestre, sin ningún elemento Sci-Fi y que pretende superar su mera condición de survival espacial con pequeñas pinceladas de transcendencia enlatada, al contrario que en 2001. Una odisea del espacio. Una curiosidad sociohistórica: percátese el espectador de que, en su deambular por la pecera cósmica, la protagonista usará tecnología USAmericana, luego Rusa y, a continuación, China. En el cómputo general, por otro lado, Gravity aparece como algo más que Sunshine, de Danny Boyle, pero algo menos que Space Cowboys, de Clint Eastwood.






martes, 22 de octubre de 2013

Atraco al furgón blindado (Aka Armored Car Robbery)

3*

Modesta película de atracos y persecuciones, correctamente rodada, montada e interpretada, que contiene curiosas similitudes con la mucho más ambiciosa y reciente Heat, de Michael Mann. Tiene un comienzo muy parecido al de Orden: Caza sin cuartel, con Richard Basehart, describiendo la dedicación policial en la ciudad de Los Ángeles. El espectador avezado también encontrará puntos de conexión con Atraco perfecto, de Stanley Kubrick, El cuarto hombre, de Phil Karlson, y con El Reparto, de Gordon Flemyng, lo que transforma este film de Richard Fleischer en una especie de arquetipo originario para algunas tramas del thriller moderno. Por cierto, una curiosidad para el espectador hispanohablante. Atención a 2 o 3 sorprendentes expresiones castellanas del doblaje: no tienen desperdicio.



lunes, 21 de octubre de 2013

Vidas cruzadas (Aka Short Cuts)

3.5*
 
En principio, no debería resultar difícil adaptar el mundo literario de Carver al cine, teniendo en cuenta su naturaleza visual, su concición narrativa y su gran sensibilidad para los diálogos. La prosa de Carver es la BSO perfecta para los cuadros de Edward Hooper. Sin embargo, la adaptación cinematográfica de sus cuentos requiere una dirección meticulosa, un montaje atento y un control del tempo rítmico al alcance de muy pocos. Eso es lo que propone Robert Altman en este mosaico contemporáneo de la vida urbana en Los Angeles, una especie de lado oscuro del sueño americano, con la gente anclada a sus miserias, a sus frustraciones y a sus procesos vitales, como diría Charles Bukowski. Por otro lado, sin embargo, tanto la técnica cinematográfica como la narración resultan bastante convencionales. Aproximadamente, los primeros 30’ están dedicados a la presentación de los personajes (inicio); las siguientes dos horas desarrollan un buen puñado de dramas ordinarios que se entrecruzan (nudo); y la última media hora se centra en el desenlace de casi todas las tramas abiertas en las dos partes anteriores (final). Altman, por su parte, espolvorea una fina capa de sarcasmo por toda la narración, como si quisiera esconder, desde los títulos de crédito hasta el final, el componente trágico de la vida que retrata. El reparto, coral y heterogéneo (como los mismos personajes), resulta adecuado a la variada fenomenología de caracteres que pululan por la película, aunque no sería injusto destacar el trabajo de TomWaits, Madeleine Stowe y Jack Lemon, entre otros. Para finalizar, Altman casi inaugura todo un filón del cine moderno: las películas caleidoscópicas, el cine poliédrico, las tramas cruzadas (como en Crash, Abajo el telón, 21 gramos o Magnolia, por ejemplo, aunque en ésta última, además, Anderson se somete a la regla clásica de las 24 horas).





viernes, 18 de octubre de 2013

Next of Kin (Aka Angustia a flor de piel)

2.5*

A la muerte de su madre, la joven Linda hereda una mansión familiar que funciona como una residencia de ancianos La protagonista descubre el diario de su madre y, al leerlo, comprende que algunas cosas que ocurrieron tiempo ha están volviendo a suceder. Rodada en Nueva Zelanda (lugar de origen de Peter Jackson, no lo olvidemos), el director, Tony Williams, ofrece una curiosa muestra de la clase de cine de misterio que puede producirse en las antípodas. Un thriller de terror, relativamente original pero bastante deudor del estilo visual y narrativo de Dario Argento y de Brian de Palma y, por otro lado, con varios puntos de contacto con Roadgames y con el reciente éxito de Kubrick, El resplandor. La historia avanza con parsimonia, creando una atmósfera inquietante que es, probablemente, lo mejor de la película. Por otro lado, el comportamiento de los personajes añade suspense a la trama, al igual que las localizaciones y la fotografía de los interiores de la mansión. Sin embargo, la BSO, elaborada por uno de los efímeros componentes de Tangerine Dream, no termina de encajar con el ambiente claustrofóbico ni con la intriga, salvo contadas excepciones. Por último, conviene apuntar que la resolución de la trama vincula el film con cualquier slasher típico de la época (comienzos de la ultraconservadora década de los ochenta).