“Toda mi vida he sido un hombre
solitario”. Este es el motto
principal de este documental dedicado a la figura y a la obra de HDS. Un actor
de casi 200 películas, una institución dentro del cine USAmericano, por donde
ha paseado su naturalidad desde Falso culpable hasta Sick of It All, un pilar de la historia Hollywoodiense,
que ha estado tanto en grandes super producciones como en films de baja estofa, contraculturales, indies y de serie B. Un filósofo, un actor cuya cara es ya una
historia, un amigo leal, un amigo de largo recorrido, el amigo de Charlie Sheen
en Dos hombres y medio. El amigo de
David Lynch, Debbie Harry, Sam Sephard, Wim Wenders, Jack Nicholson, Sean Penn,
Kris Kristofferson. El hombre con el rostro de gorrión se sienta frente a la
cámara, habla con distintos compañeros, elude las preguntas que se le plantean,
canta viejas y profundas canciones. Y toca la armónica. Y fuma, fuma un
cigarrillo tras otro. Y se muere. “Todo desaparecerá”. Pero quedarán sus
interpretaciones, algunas de las cuales muestra esta "prueba del mundo", esta representación
de la realidad social, como diría Bill Nichols.
jueves, 4 de febrero de 2016
miércoles, 3 de febrero de 2016
Scarface, el terror del hampa (Aka Scarface)
4*
El piloto de aviación y corredor
de coches de carreras, Howard Hughes, junto con Howard Hawks, son los artífices
de este clásico del cine negro USAmericano, estrenado en 1932, al comienzo de
la era del sonoro (por eso se pueden apreciar ciertos elementos del cine mudo,
como la teatralización de los actores), aunque rodado en 1930, de forma
independiente, como narra el mismo Hawks en el libro de entrevistas con Joseph McBride. En todo caso, los primeros 10-15 minutos del film pueden echar para atrás a cualquier espectador contemporáneo, alejado por completo del mundo de las polainas, tal y como llevaba el Tío Gilito. Sin embargo, una vez
que el conjunto de los acontecimientos se ve arrastrado por la ambición y por las
tropelías de Tony Camonte (en la modélica interpretación de Paul Muni), la
película se dispara y alcanza cotas de inigualable crudeza, algo impropio para
una época que había vivido la Gran Guerra, y que se disponía a vivir la 2ª G.M.,
pero que era incapaz de mostrar la violencia en el cine (salvo contadas
excepciones). Brian de Palma intentó hacer un remake 50 años más tarde pero no consiguió imprimir a la historia
ni el drama, ni la violencia ni la fuerza de las imágenes de este poderoso y
trepidante thriller de gángsters. Un
clásico del cine, modélico en su concepción del género y asombroso en su
ejecución técnico-artística. Aunque hayan pasado 85 años, la producción
mantiene intacta toda su frescura y toda su fuerza, tanto visual como
dramática. Resultaría maravilloso poder viajar en el tiempo para comprobar la
reacción de los espectadores el día de su estreno. Y los días y las semanas
subsiguientes.
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domingo, 31 de enero de 2016
Mis 5 imprescindibles sobre el mundo del jazz:
-
Música y lágrimas (1954).
-
El ocaso de una estrella (1972).
-
Alrededor de la medianoche (1986).
-
Bird (1988).
-
Acordes y desacuerdos (1999).
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Carne viva (Aka Prime Cut)
3*
Desde Chicago, un matón con la
voz invernal de Lee Marvin debe viajar a Kansas City para meter en vereda a un
ganadero que pretende establecerse por su cuenta, ampliando sus negocios de
carne con el tráfico de mujeres y drogas. No por casualidad, el realismo cinematográfico USAmericano elige Chicago, uno de los templos de la industria cárnica, tal
y como mostró Upton Sinclair en su salvaje La jungla.
Por cierto, dos años antes, Alvin Rakoff también había deslizado una
imagen, en la que se compara a la mujer con el comercio de carne, en Hoffman, amor a la inglesa.
El film cuenta, con ese
aire desaliñado propio de buena parte del cine de género de la irredenta
década de los setenta, la labor del matón Nick y de sus ayudantes, que deben castigar
al indeseable Gene Hackman y a su hermano (el matarife del negocio), pero, a la
vez, también aprovecharán para redimir a una joven Sissy Spacek de su
humillante destino. Correctísimas interpretaciones, ritmo certero, un par de
escenas soberbias (la del homenaje a Con
la muerte en los talones y la del tiroteo en los girasoles), Lalo Schifrin
percutiendo la trama, una fotografía grantwoodiana.
En fin, una película que haría las delicias de El Bosco y de su carro de heno:
hasta tal punto llega el ex televisivo Michael Ritchie en su retrato
sociológico, que no deja de mostrar, con varias resonancias cáusticas y
venenosas, la naturaleza interesada y despiadada de las personas que viven
alrededor del negocio de “la carne”: ese stalag
especista, ese “triturador de carne” infinito y maloliente que hemos creado para los animales de
granja (y, en otros países, para el resto de animales). Pero Ritchie también
muestra otras dos realidades colaterales: la falta de empatía hacia el
sufrimiento de otros seres vivos y la hipocresía que hace falta para esconder
esta cruel situación.
jueves, 28 de enero de 2016
Outlander
2*
El principal problema de esta película
no es la curiosa mezcla de géneros (Sci-Fi,
aventuras, monstruos, vikingos, etc.). Ni las mediocres interpretaciones. Ni el
casting (un John Hurt que no convence
como guerrero noruego; o un Caviezel que tiene la misma mueca mohína que en La delgada línea roja). El principal handicap de este film es el desarrollo de la narración: está repleta de tópicos, de
escenas de relleno, de situaciones archi-conocidas, de diálogos acecinados como
la alimentación vikinga, de secuencias típicas, de gestos mil y una vez
contemplados. Hace falta ser un poco tierno o un poco aprendiz en cuestiones
fílmicas para disfrutar con fruición de esta película. Por otro lado, buena
parte del supuesto atractivo de la cinta descansa en los FX. Pero éstos tampoco
sobresalen en una puesta en escena estandarizada y típica de este tipo de
producciones y que, además, tiende al aturdimiento, mediante el uso de los característicos
mil y un planos, de la cámara en mano y del hipermontaje
(ese montaje ultra rápido que consigue que el espectador no pueda ver realmente
qué está sucediendo). Casi en cada plano hay un efecto digital. De hecho, en
muchos planos hay una saturación de efectos por ordenador. Y no siempre
convincentes. Cuando pasa un caballo por un poblado lacerado, el caballo es
digital. Cuando aparece un árbol en medio de una casa vikinga, el árbol es
digital. Cuando dos tipos compiten saltando de escudo en escudo, todo es
digital. Lo único que hay real en la película, lo único que es de carne y hueso, son los paisajes. Y, bueno, en algunos momentos, los actores.
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Terror y encajes negros
3*
Siempre se ha dicho que Luis
Alcoriza es el principal discípulo de Luis Buñuel, un creador que tiene entidad
propia pero que siempre estará a la sombra del maestro. Sin embargo, revisando
su filmografía, el espectador atento puede advertir que Alcoriza tiene entidad
por sí mismo. Ahí están sus obras Tlayucán
o Las fuerzas vivas para constatarlo.
Es verdad que hay elementos del cine de Buñuel en su obra (especialmente de la
comedia negra y de la sátira) pero eso tiene fácil explicación: ambos
colaboraron juntos en varios guiones para films
del aragonés. Por otro lado, en el cine de Alcoriza aparecen otros elementos
novedosos respecto del creador de Los
olvidados. En esta ocasión, Alcoriza trama una comedia terrorífica, es
decir, una obra mixta, donde el “terror” lo pone un profesor psicopático
(Claudio Obregón), obsesionado con las melenas femeninas. Y los “encajes negros”
se los pone una hermosa mujer (Maribel Guardia), que está casada con un
mexicano extremadamente celoso y posesivo (Gonzalo Vega). Hay un momento en que
el espectador sabe que ambos elementos se van a cruzar y vislumbra cuándo y
cómo va a producirse. Incluso sospecha el punto sarcástico que Alcoriza va a
imprimir al desenlace. Pero lo que no se imagina es la extraña y satírica película
de serie B que nos traemos entre manos. Una obra diferente, imprevisible,
entretenida, divertida.
sábado, 23 de enero de 2016
Los odiosos ocho (Aka The Hateful Eight)
2.5*
Tarantino recupera la estructura narrativa de Malditos bastardos (una
historia contada por capítulos) a la que le añade un flashback (tipo Pulp Fiction)
y una voz en off explicativa (narrada
por el propio director). Esta es la espina dorsal sobra la que el director ha
montado su último film: un decepcionante divertimento, con muchos diálogos insustanciales, faltos de ese ingenio
marca de la casa, y con una trama que toma de aquí y de allá (La cosa, Diez negritos, El rebelde
y Condenados a vivir) y que se
alarga innecesariamente. De hecho, la primera hora se podría haber contado en
20’ y, además, podría haber sido escrita con más inspiración. Desde otro punto
de vista, en la versión comercial (de 167’), parece que hay ciertos agujeros,
ciertas desconexiones, que se supone estarán corregidas en la versión roadshow de 70mm (y 187’) y en VOS. Por otro
lado, el doblaje en castellano es patético. En él, el personaje de Kurt Rusell
parece una parodia. Por no hablar del de Tim Roth, que parece una copia de las
dos creaciones previas de Christoph Waltz. Sin embargo, sí se pueden comentar
aciertos de la 8ª película del autor de Reservoir
Dogs. Lo más interesante de la película es, sin duda, la despiadada imagen
que presenta de su propio país. Da igual el trabajo que pretendas hacer y lo
cerca que estés de la ley: en algún momento de tu pasado has sido un auténtico
hijodeputa. Así son los 8 personajes protagonistas: odiosos. Y, por ello, da
igual lo que Tarantino les haga sufrir en el film. Como apoyo a esta imagen, en segundo lugar, tenemos el retrato que Quentin hace del
resto de invitados a la función, meros comparsas de una nación que se ha
levantado sobre la violencia, la rapiña y la mentira, tal y como el propio
Scorsese pretendió mostrar en Gangs of
New York (aunque resultara contradictorio con su La edad de la inocencia). En tercer lugar, Ennio Morricone ha prestado cuatro
cortes de anteriores partituras suyas, que enriquecen el ritmo de la acción y
el suspense de la trama. En cuarto lugar, Tarantino vuelve a guiñar un ojo al
pueblo afroamericano, con el que se siente realmente en deuda (tal y como ha
mostrado en Jackie Brown, en Django Unchained y en ésta). En fin, la
peor producción del director, donde incluso se desaprovecha la fotografía panorámica
en ultravisión. Eso sí, los fans más periclitados disfrutarán con los estallidos de violencia,
con la sangre borbotónica y con varias escenas políticamente incorrectas.
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jueves, 21 de enero de 2016
El castillo de Cagliostro (Aka Lupin III: Castle of Cagliostro)
3.5*
Hayao Miyazaki, uno de los
animadores principales de las series Heidi
y Marco y el director de Conan el niño de futuro, se estrena con
este estupendo largometraje de 1979, realizado antes de abrir su propio
estudio, el archiconocido Ghibli.
Miyazaki recupera para la pantalla grande un personaje que le dió popularidad a
comienzos de los setenta, el simpático y astuto ladrón de guante blanco Lupin
(inspirado en la creación de Maurice Leblanc, por supuesto), un caballero
galante que, de repente, se encuentra en medio de una entretenida trama de
billetes falsificados, una misteriosa princesa llamada Clarissa, un extraño
anillo y un Castillo laberíntico, todo lo cual hará las delicias de niños y
mayores. Porque esta es una de las principales virtudes del film: que cuenta una historia de forma
brillante; que la historia es muy ingeniosa y divertida; y que tiene el
suficiente misterio e interés para arrastrar a su interior a cualquier clase de
espectador. Además, el ritmo fílmico, la originalidad de la animación así como
las constantes y sorprendentes peripecias de la trama aseguran un
entretenimiento de calidad para toda la familia. Como sugieren Odell y Le Blanc, El castillo de Cagliostro
demuestra que Hayao siempre ha mirado a la vieja Europa a la hora de buscar
inspiración para sus obras, a esos grandes clásicos de aventuras, tanto de la
literatura (la obra de Leblanc o la de Conan Doyle) como del cine (The French Connection, Atrapa a un ladrón, El hombre mosca), o del comic
(Blake y Mortimer en especial) y que,
además, poco a poco, ha ido construyendo un elaboradísimo mundo fantástico
propio, con elementos ecologistas y steampunk.
Una historia maravillosa, entretenidísima, emocionante y muy, muy divertida. Lo
de menos es que Spielberg la considerara una de las mejores películas de aventuras de la historia.
martes, 19 de enero de 2016
Anónimo veneciano (Aka Anonimo veneziano)
3.5*
Ópera prima del gran Enrico María Salerno, como director, que pone en escena una melancólica variación sobre la
pasión, el cariño y el desamor humanos, en la línea de Dos en la carretera y de Love
Story. En pleno proceso de divorcio, un músico veneciano manda llamar a su
todavía esposa para intentar cicatrizar unas cuestiones de pareja. Juntos, durante un día,
recorrerán la ciudad de los canales, recordando su pasado común y digiriendo su
agonizante presente, distanciados como personas pero unidos como amantes.
Thomas Mann ha escrito en La muerte en
Venecia que “para que cualquier creación espiritual produzca rápidamente
una impresión extraña y profunda, es preciso que exista secreto parentesco y
hasta identidad entre el carácter personal del autor y el carácter general de
su generación”. Pues bien, Salerno consigue atrapar el espíritu de la irredenta
década de los setenta con esta hermosa y triste elegía sobre el más misterioso
tema universal: el amor. Pero también sobre la muerte. La fotografía herrumbrosa
de Marcello Gatti, la música pesarosa de Cipriani y el concierto para oboe y
orquesta del diletante Alessandro Marcello y, en fin, la sofisticación de los
diálogos y de los juegos semánticos del film,
transforman el visionado de esta obra en una experiencia auténticamente
catártica, de manera especial para todos aquellos espectadores que hayan amado
y hayan perdido ese amor. Salerno volvería a buscar el éxito que consiguió con
esta película con sus siguientes producciones tras la cámara, El último adiós en Londres y Eutanasia de un amor.
El largo viernes santo (Aka The Long Good Friday)
3.5*
Casi 20 años antes de que Guy
Ritchie destapara el underworld londinense, John Mackenzie estrenaba este excelente thriller sobre el hampa inglesa. Justo a punto de cerrar un negocio
multimillonario con un mafioso americano (Eddie Constantine), la empresa del cockney Harold Shand (Bob Hoskins) sufre
una serie de atentados en su propio terreno y durante el viernes santo. Harold
tendrá menos de 24 horas para averiguar qué está pasando y quién le está
traicionando. La estructura narrativa que utiliza el director ha sido usada en
más de una ocasión en esta clase de films.
Al comienzo de la película, una serie de aparentemente gratuitas e inconexas
escenas pueden dar la pista de lo que ocurrirá durante toda la trama pero es la
forma hiperrealista con la que Mackenzie
cuenta la historia lo que realmente vale la pena (en la línea de su previa A Sense of Freedom): el pulso rítmico,
la planificación de la mayoría de las secuencias (hay una, en un matadero, muy
original), el sobrio e inteligente guión, un par de escenas realmente
contundentes (la de la botella y la de las carreras de coches), el seco final, los
convincentes diálogos, todo ayuda a componer una grandiosa y poco conocida
película de intriga, gángsters y terrorismo. Por su parte, Bob Hoskins, un típico
bulldog inglés, compone, de forma muy
convincente, un antihéroe despiadado
pero vulnerable mientras que Helen Mirren no solamente le pone su atractivo
rostro a su personaje (la novia y mano derecha de Harold), sino que también le
pone su cuerpo y su alma, bordando, así, una de sus más interesantes
creaciones. Probablemente, la obra maestra de su autor, junto con Unman, Wittering and Zigo.
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viernes, 15 de enero de 2016
Mis 5 imprescindibles de Patricia Arquette:
- Pretty Smart (1987).
- Amor a quemarropa (1994).
- Más allá de Rangún (1995).
- Human Nature (2001).
- Boyhood (2014).
El guerrero rojo (Aka Red Sonja)
2*
Tricuela de la maravillosa Conan,
el Bárbaro y triquiñuela exploitation
de un Richard Fleischer, en horas muy bajas, para prolongar el filón Cimerio (tras
su también mediocre, aunque tolerable, Conan,
el destructor) y, de paso, para reflotar su propia carrera. Archie cumple
con su No papel y la ex mujer del ex marido de Sasha Czack hace lo que puede
para que no se le note demasiado que es más modelo que actriz. Bueno, modelo
tampoco fue mucho, aunque apareciera en Playboy.
En fin, un subproducto ochentero, todo muy teatralizado y muy subrayado, con
una ambientación Sword & Sorcery
de alquiler, con una historia que roza el paroxismo (¿mantener la virginidad en
la era Hiboria?) y sus consabidas brujas, guerreros y talismanes. Ni siquiera
la BSO del grandísimo Morricone consigue destacar por nada especial: más bien,
parece calcar las partituras habituales en esta clase de producciones. Por
cierto, el espectador devoto está todavía a la espera de una buena adaptación
de las historias de Bellit, “la reina de la costa negra”, el auténtico amor del
futuro rey de Aquilonia.
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Un hacha para la luna de miel (Aka Hatchet for the Honeymoon)
2.5*
Giallo atípico dentro de la filmografía del gran Mario Bava. Sin
embargo destaca por algunas arriesgadas propuestas. Por ejemplo, el asesino es
conocido desde el principio, ya que se presenta como tal mediante la voz en off, por lo que Bava sustituye el
misterio del whodunit (típico de este
género), por el de whydunit, que se
resuelve en clave edípica y, por tanto, psicoanalítica (lo que es también un
elemento recurrente del género). Además, Bava parece recuperar los motivos
estéticos y éticos de su clásico Seis
mujeres para el asesino, situando toda la trama en una casa de modas. Por
otro lado, Bava se auto homenajea mediante la inclusión de una cita textual de
su Las tres caras del miedo, una cita
que, por cierto, no es nada gratuita. La realización, por su parte, arrastra
casi todos los rasgos del estilo de la época (grandes angulares, rápidos movimientos
de cámara, enfoques y desenfoques, zooms,
primeros planos, etc.). La interpretación tampoco es particularmente destacable
aunque conviene resaltar la presencia del actor español Jesús Puente, que se
dobla a sí mismo. En fin, un film
simpático aunque algo confuso e, incluso, algo tramposo por lo que está muy
alejado de las cotas que alcanzó su admirado autor. Y, de hecho, cuando uno
elige un thriller amarillento, lo que
quiere es asustarse intentando averiguar un misterio criminal. Esta película no
ofrece ni lo uno ni lo otro. Sin embargo, sí que ha ofrecido decenas de
detalles para esa recuperación esteticista que, del género, están llevando a
cabo Cattet y Forzani, especialmente en Amer
aunque también en El extraño color de las
lagrimas de tu cuerpo.
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