En plena Guerra de Secesión, un espía yanqui (Fess Parker) y
una veintena de soldados de paisano, han de adentrarse en territorio
confederado para robar un tren y para llevarlo desde Atlanta hasta Chattanooga
y, a su paso, destruir todos los puentes e infraestructuras que se encuentren.
Pero las cosas no serán ni tan sencillas ni tan fáciles como habían previsto y,
de hecho, sufrirán una persecución por parte de un entregado maquinista,
William Fuller (Jeffrey Hunter). Y eso es, precisamente, lo que cuenta la
historia: esa persecución. Se trata de una producción Walt Disney, dirigida por
Francis D. Lyon, basada en los mismos hechos reales que inspiraron El maquinista de la general y sobre un
texto de Laurence E. Watkin (guionista de la casa). La verdad es que la
película es muy entretenida, está rodada magníficamente, el montaje es de una
precisión aplastante y los actores se hacen creíbles y queribles (los
mencionados más Harry Carey jr, Slim Pickens o Jeff York, por ejemplo). Además,
se consigue presentar a las dos partes con sus ideales y sus costumbres, con
sus canciones y sus tradiciones, con sus vicios y sus virtudes, sin
posicionarse por ninguna de las dos, lo cual hace mucho más estimable el
mensaje del film. Para pasar una
tarde estupenda con toda la familia, comiendo Southern Dixie Chicken.
martes, 24 de diciembre de 2013
Héroes de hierro (Aka The Great Locomotive Chase)
3.5*
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viernes, 20 de diciembre de 2013
Hidden: lo oculto (Aka The Hidden)
3*
Jack Sholder, el
director de la nostálgica Solos en la oscuridad, sorprendió al público de finales de los ochenta con esta
estupenda mezcla de thriller policial
y ciencia ficción de bajo presupuesto, una auténtica monster movie en la era Reagan. Dos agentes, uno de homicidios y otro
del FBI, deben investigar una serie de extraños sucesos en los que ciudadanos
normales abandonan su identidad anterior para cometer todo tipo de maldades y tropelías.
Según se vaya acercando el desenlace, se irán descubriendo las razones de tan
inusual comportamiento así como las causas que le dieron origen. A medio camino
entre La invasión de los ladrones de
cuerpos, Terminator, Arma letal y el clásico
sobre invasiones alienígenas Están vivos
(de John Carpenter), Hidden destaca
por ofrecer unas notables escenas de acción y unas correctas persecuciones,
dentro de una vigorosa aunque simplista estructura narrativa. Pero también
destaca por proponer un discurso maniqueo, propio de la ultra moralista década de los ochenta, sobre la pérdida de la
identidad, la moral y el poder, algo que volvería a intentarse con Fallen, de Gregory Hoblit (1998). En
último lugar, no destacan especialmente ni las actuaciones ni la BSO.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Incidente en Ox-Bow (Aka The Ox-Bow Incident)
4*
Excelente película sobre una atrocidad que ha persistido hasta hace bien poco tiempo: linchar
a un sospechoso sin juicio previo. Por ello, el film es también una crítica de la venganza privada y, por
extensión, de la pena de muerte. El argumento y la perspectiva moral están en
la línea, por tanto, de Furia, de
Fritz Lang, o de La ley de la horca,
de Robert Wise. Y, más reciente y matizadamente, de Ejecución inminente o de Pena
de muerte. También se debe relacionar con Doce hombres sin piedad y no solamente por el personaje de Henry Fonda.
La posición del film podría resumirse con la frase de Yaphet Kotto en El póquer de la muerte: “no me gustan los que linchan. Habría que pagarles con la misma moneda”. William
Wellman dirige la historia mediante una magnífica puesta en escena, sobria
y exquisita a partes iguales, repleta de encuadres precisos y que cuenta con varios planos de una gravedad
ética apabullante, un uso del fuera de campo muy decoroso, multitud de diálogos
sabiamente escritos y un conjunto de interpretaciones suficientemente
matizadas. La película está rodada en los estudios de la 20th Century Fox y
goza de una fluidez narrativa y dramática envidiable, hasta el punto de parecer
una pequeña pieza de joyería, como El cielo amarillo. Como dato importante, se asigna a un actor de raza negra un
personaje de gran conciencia moral, lo cual no era muy usual en la época, 1943. Por cierto, durante el visionado, puede resonar en el espectador una de las obras maestras de Ambrose Bierce, An Occurrence at Owl Creek Bridge.
martes, 17 de diciembre de 2013
Manolo la nuit
1.5*
Manolo la luit (Alfredo Landa), un auténtico especimen celtibérico,
trabaja en la costa española como guía turístico donde, además, se dedica a flirtear
con las fantasías sexuales de decenas de extranjeras. Hasta que su mujer se
entera y decide darle un escarmiento con la ayuda de su cuñada. Mariano Ozores
y Vicente Coello (guionista de las películas de Paco Martínez Soria), se
enfundan los guantes de la sutileza y el buen gusto y presentan la típica
comedia, fina y sofisticada, sobre el diálogo entre dos culturas: la España conservadora,
machista y reaccionaria y la España aperturista (representada por el turismo,
el alterne y ese Alfredo Landa tocando rodillas a tutiplén en las piscinas y en
las boite, como un José Luis López
Vázquez). Herederas del cine del “cateto entrañable”, desarrolladas por los
landismos de todo tipo y precursoras del cine de destape, S y X posterior y del
cine cutrecasposo en general, las “españoladas” (el “cine de barrio setentero” o,
simplemente, el cine cómico tardofranquista) han tenido diversas etiquetas pero
todas ellas ponen el dedo en la llaga al subrayar la naturaleza presentista,
casi ad hoc, de esta corriente cinematográfica,
realizadas para retratar el aquí y el ahora del país, la españa pre democrática.
De hecho, esta clase de producciones proporciona, inconscientemente, lo que
Miguel Ángel Huerta ha denominado el reflejo de una época, con sus costumbres, sueños,
miedos y prejuicios. Y también, con sus moralejas y valores. Aunque,
especialmente, como el mismo Alfredo Landa ha dicho, el landismo intenta
retratar el aperturismo moral frente a la represión sexual anterior, propia de
una cultura católica ultra conservadora. En este sentido, aun a costa de su
propia caricatura, el landismo representó una auténtica (pero bizarra) escuela sexual para la
época, aunque ahora podamos verlo como algo históricamente coyuntural y
artísticamente zafio, a medio camino entre el astracán, el sainete de
costumbres y la revista, entre el teatro popular y el cine exploitation.
domingo, 15 de diciembre de 2013
Mis 5 imprescindibles de Sarah Polley:
- Las aventuras del barón Munchausen
(1988).
- El dulce porvenir (1997).
- Viviendo sin límites (1999).
- Mi vida sin mí (2003).
- Stories We Tell (2012).
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viernes, 13 de diciembre de 2013
Carga maldita (Aka Sorcerer)
3.5*
Cuatro hombres perdidos en un pueblo de República
Dominicana, donde una empresa USAmericana intenta extraer petróleo, son
contratados para transportar nitroglicerina por una carretera de 218 kilometros
que atraviesa la selva. El director de El
exorcista, tras el éxito conseguido con la adaptación de William Peter Blatty,
dirigió esta otra adaptación pero
esta vez de la novela de Georges Arnaud El salario del miedo. Y lo hizo con el asesoramiento del director de la mejor
de las versiones del texto original: H.G. Clouzot, nada menos. Friedkin cuenta
una historia seca, tensa, dura para lo cual se ayuda, basicamente, de las imágenes,
con muy poco texto y muy poco diálogo. Por eso, Friedkin presenta la historia a
través de una sucesión de escenas y secuencias descarnadas, en un ambiente de
pura explotación, de pura supervivencia. Friedkin filma una radiografía de la
avaricia humana que está excelentemente rodada y montada aunque, sin embargo, fue
amputada en varias partes por la productora y tanto la historia como los
personajes se quedan cojos en algunas de las versiones estrenadas (no en la
autorizada por el director, obviamente). Por cierto, el film se pasó de presupuesto y su estreno comercial supuso un fiasco
para el estudio, como lo sería también La
puerta del cielo, de Michael Cimino. Lo curioso de esta película, aparte de
su fuerza visual y de su contundencia dramática, es su particularismo y, por
contraste, su naturaleza metafórica, abstracta. En este sentido, la BSO de
Tangerine Dream, electrónica, minimalista, ayuda a universalizar la trama de la
historia. Por todo ello, Carga maldita
(su título en castellano) puede verse como una alegoría de la forma de vida
Occidental. Por cierto, los actores resultan excelentes, tanto en la contención
gestual y corporal como en el uso de los distintos idiomas. Mención aparte
merece Paco Rabal, por cierto (como el trabajo de Fernando Rey en French Connection). Además, dos o tres
escenas son realmente impresionantes, como la del puente colgante, por ejemplo.
No es de extrañar que sea una de las películas favoritas de Quentin Tarantino, además
de ser la creación favorita del propio Friedkin. Lo que sí es extraño es su similitud con la olvidada The Big Gamble, de Richard Fleischer.
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jueves, 12 de diciembre de 2013
Impacto (Aka Blow Out)
3*
El ingeniero de sonido Jack Terry (John Travolta) se
encuentra realizando grabaciones por la noche en una zona boscosa cercana a
Filadelfia cuando presencia un accidente de tráfico en el que fallece un
político famoso. Se ve obligado a lanzarse al agua y salva la vida de una
mujer. Cuando sale del hospital, revisa las grabaciones, se da cuenta de que no
ha sido un accidente y comienza a investigar qué ha pasado realmente. En primer
lugar, hay que decir que la excusa argumental está copiada de Blow Up, de Antonioni, y de La conversación, de Coppola (obras que,
a su vez, se basan en Las babas del
diablo, un cuento de Cortázar). En segundo lugar, conviene precisar que el
estilo visual de De Palma es apabullante, llegando a ser un tanto narcisista
(como diría Carlos Aguilar). En tercer lugar, la música de Pino Donaggio y el
montaje de Hirsch son tremendamente efectivos, relajando algún punto el tradicional
manierismo del director. Sin embargo, hay agujeros y errores, como en casi
todos los thrillers firmados por De
Palma a la sombra de su admirado Hitchcock (por ejemplo, errores de concepto: una
película cinematográfica tiene 24 imágenes por minuto; errores de guión: esa
frase “le he salvado la vida, lo mínimo que puedo hacer es tomarne una copa
contigo”). Por otro lado, la perspectiva circular e irónica, basada en el juego
del cine dentro del cine, que acompaña toda la estructura de la película bien merece
un revisionado porque, además, se trata de una sofisticada y sutil crítica del
patriotismo ciego.
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miércoles, 11 de diciembre de 2013
Lemora, un cuento sobrenatural
3.5*
La joven Lili (Cheryl Smith) es una proto adolescente
candida y virtuosa que decide visitar el pueblo donde cree que está su padre
moribundo, en el lecho de cama. Al llegar, pronto descubrirá que nada es lo que
parece y que Lemora (Lesley Gilb), la persona que se está encargando de ella,
esconde un horrible secreto. Lemora es un maravilloso cuento para niños, con moraleja y sobrenatural, ideado y ejecutado con tino por un
desconocido Richard Blackburn, que utiliza viejos y efectivos motivos del
género (el enigma del bien y del mal, la ingenuidad de la juventud, la búsqueda
de la inmortalidad) con todo el respeto por la tradición del fantastique. A la reflexión sobre la
dificultad de que la inocencia (asexuada) sobreviva en el mundo (sexual) de los
adultos (como Caperucita Roja, por
ejemplo), Blackburn añade una historia sobre vampiros (en la más pura tradición
Salem’s Lot) y unas gotas de
religión, lo que acaba convirtiendo la historia en una reflexión sobre la
brujería y, por tanto, sobre el poder del mal. El film destaca por una cuidada fotografía nocturna, un diseño de
producción decadente y victoriano, que recuerda a esas viejas producciones de
serie B de los setenta, y una ambigüedad moral que alcanza su culminación en el
inesperado e irónico final. En este sentido, todo el producto recuerda a esas maravillas con nombre de mujer que salieron de
la pluma del inmortal Poe (Berenice, Morella, Ligeia, Eleonora). Muy aconsejable.
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lunes, 9 de diciembre de 2013
El último magnate (Aka The Last Tycoon)
3*
Interesante pero fallida adaptación de la novela inconclusa de
Francis Scott Fiztgerald, The Last Tycoon,
una novela que, curiosamente, fue editada póstumamente por el compañero de
Fitzgerald en Princeton, el gran crítico literario Edmund Wilson. La historia trata
sobre otro de esos amores imposibles que obsesionaron al esctritor de Minnesota
(como El gran Gatsby o Suave es la noche). Por su parte, el
guión gira en torno a la vida de un exitoso productor de cine judío, Monroe
Star (Robert de Niro), que trabaja para el sistema hollywoodiense de la época
dorada (es decir, para el famoso Star
System), en medio de la Gran Depresión (al parecer, el personaje
protagonista está basado en el productor de la MGM, Irving Thalberg). Elia
Kazan, en este su último trabajo tras la cámara, acierta al reforzar un firme
aire historicista y nostálgico pero se extravía al dejarse llevar por una
cadencia perezosa y asincopada respecto del desarrollo de la historia. Los
personajes y los diálogos, por su parte, no parecen salidos de la pluma del
guionista, un desubicado Harold Pinter. Completan el reparto un auténtico abanico de magníficos actores: Robert Mitchum, Jean Moreau, Tony Curtis, Ray
Milland, Dana Andrews, Donald Plesance, Jack Nicholson, John Carradine, Peter
Strauss, Theresa Russell, Seymour Cassell y Anjelica Houston. Y una principiante
Ingrid Boulting, una actriz no especialmente acertada ni sensual. Kazan se apoyó en un
equipo de profesionales técnico-artísticos principiantes, como Victor Kemper o
Richard Marks, y experimentados, como Jack T.Collins o Maurice Jarre, todos
ellos orquestados, irónicamente, por el propio productor Sam Spiegel.
Curiosamente, fue estrenada unos pocos años después que La noche americana y unos pocos años antes que Entrevista, con las que mantiene puntos de contacto cinéfilos y metaficcionales.
Por cierto, hay algún plano, alguna secuencia, que parece obra más bien del
propio Scorsese.
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sábado, 7 de diciembre de 2013
Dredd
2.5*
En 1995, Sylvester Stallone llevó a la pantalla un icono
del cómic europeo, el Juez Dredd, una extraña mezcla de Mad Max, Harry Callahan y Robocop.
Sin embargo, ni la producción ni el elenco fueron capaces de salvar una
película que estaba deficitariamente concebida y rodada, por lo que el
personaje quedó a la deriva hasa el año 2012, que ha sido recuperado para la
pantalla grande. En este caso, el resultado es un poquito más consistente
porque tiene a su favor varios factores: el ambiente lúgubre, proto punk y apocalíptico
del cómic original inglés, 2000AD, así
como la oscuridad de sus personajes; un diseño de producción limitado pero
efectivo (esa Mega-City verdosa como la pantalla de un Spectrum; ese mega
edificio costroso como una pantalla de Silent Hill); e, incluso, un Karl Urban que da la talla con el personaje central. Sin embargo, también tiene varios factores en contra: una historia
que apunta a la crítica de todo un sistema corrupto pero que, rápidamente, se
concentra en las maldades de una traficante sin escrúpulos; una planificación y
un desarrollo fílmico propios de un videojuego; una trama que se desinfla a
partir de la primera media hora de metraje y que avanza a trompicones entre
salvajada y salvajada, sin nada más que añadir que sangre y mal gusto. Por
cierto, la estetificación de la violencia y de la muerte podrían verse también como
un handicap pero, claro, en este tipo
de producciones, ¿qué se puede esperar?
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Una chica más bien complicada
3*
Uno de esos atípicos giallos
(por llamarlo de alguna manera) que salpican la cinematografía italiana, obra
del director de Yo soy la revolución,
Damiano Damiani, recientemente fallecido. Aunque, en el fondo, lo que se cuenta
es un drama pasional, en la línea de otros productos de la época, como en La esclava del placer, del rescatable
Brunello Rondi, o en El gancho, del
desconocido Enricos Andreou. En la coctelera, varios chispeantes ingredientes: un
triángulo amoroso, ciertas perversas atracciones, sexo, conversaciones pseudo
intelectuales, lesbianismo, al menos una femme
fatale, un misterio que va creciendo según avanza la trama y una estética artistoide
y parcialmente psicodélica. Se agita todo con la fuerza y el tiempo necesarios,
se añaden unas gotas de Antonioni, se presenta adecuadadamente (la puesta en escena en el género es habitualmente uno
de sus puntos fuertes) y se consiguen 100’ de puro thriller psicológico y existencial, con algunos sabores cinéfilos
muy apropiados. En el terreno actoral, hay que señalar que las actrices están perfectas (Catherine Spaak y Florinda Bolkan),
además de guapísimas, y que el protagonismo
masculino está en manos de un franconeriano Jean Sorel. El score, por el contrario, chirría en bastantes ocasiones.
lunes, 2 de diciembre de 2013
Prisioneros (Aka Prisioners)
3.5*
El desconocido director canadiense Denis Villeneuve,
propietario de una interesante y lóbrega filmografía, presenta su nuevo thriller, un laberinto cruel, escabroso
y moralmente atroz, que funciona en el mismo nivel en el que destacó la obra
maestra de Clint Eastwood, Mystic River.
Aunque también puede ser vista como El silencio de los corderos de la generación ni-ni. El director mete el
bisturí en un pequeño pueblo rural para revelar el lado oscuro de la fe, la
materialización sombría del fervor religioso, la cara oculta de la USAmérica
creyente, represiva y fundamentalista, pero con la novedad de que está
ambientada en Pennsylvania, es decir, lejos del tradicional y atrasado Sur. De hecho, sería algo así como una versión más oscura del Ice Haven de Daniel Clowes. Sin
ningún tipo de estridencia en la dirección ni casi rasgo alguno que pueda concretar
la firma de su autor (al contrario de lo que ocurre con Zodiac o con Memories of
murder, por ejemplo), Villeneuve va enlazando unos personajes bien
perfilados, una trama lluviosa y opresiva, poquísima truculencia o gore, un score bien pegado a la imagen y un
dignísimo trabajo interpretativo, todo lo cual consigue ir tensando convenientemente
la cuerda del misterio y de la intriga hasta el mismo final, como hace la sorprendente Big Bad Wolves. Las pegas, algún
que otro vacío en el guión (como cuando una niña afirma en el hospital haber
visto a alguien), varios tópicos (policía sin vida privada, un chivo expiatorio
extremadamente frágil, una familia media que pierde el norte cuando entra en shock, etc.), el happy ending así como su excesiva duración (146’). Por cierto, a la
vuelta de la esquina espera el próximo estreno del director, Enemy, sobre una novela de José
Saramago.
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