martes, 24 de diciembre de 2013

Héroes de hierro (Aka The Great Locomotive Chase)

3.5*

En plena Guerra de Secesión, un espía yanqui (Fess Parker) y una veintena de soldados de paisano, han de adentrarse en territorio confederado para robar un tren y para llevarlo desde Atlanta hasta Chattanooga y, a su paso, destruir todos los puentes e infraestructuras que se encuentren. Pero las cosas no serán ni tan sencillas ni tan fáciles como habían previsto y, de hecho, sufrirán una persecución por parte de un entregado maquinista, William Fuller (Jeffrey Hunter). Y eso es, precisamente, lo que cuenta la historia: esa persecución. Se trata de una producción Walt Disney, dirigida por Francis D. Lyon, basada en los mismos hechos reales que inspiraron El maquinista de la general y sobre un texto de Laurence E. Watkin (guionista de la casa). La verdad es que la película es muy entretenida, está rodada magníficamente, el montaje es de una precisión aplastante y los actores se hacen creíbles y queribles (los mencionados más Harry Carey jr, Slim Pickens o Jeff York, por ejemplo). Además, se consigue presentar a las dos partes con sus ideales y sus costumbres, con sus canciones y sus tradiciones, con sus vicios y sus virtudes, sin posicionarse por ninguna de las dos, lo cual hace mucho más estimable el mensaje del film. Para pasar una tarde estupenda con toda la familia, comiendo Southern Dixie Chicken.




viernes, 20 de diciembre de 2013

Hidden: lo oculto (Aka The Hidden)

3*

Jack Sholder, el director de la nostálgica Solos en la oscuridad, sorprendió al público de finales de los ochenta con esta estupenda mezcla de thriller policial y ciencia ficción de bajo presupuesto, una auténtica monster movie en la era Reagan. Dos agentes, uno de homicidios y otro del FBI, deben investigar una serie de extraños sucesos en los que ciudadanos normales abandonan su identidad anterior para cometer todo tipo de maldades y tropelías. Según se vaya acercando el desenlace, se irán descubriendo las razones de tan inusual comportamiento así como las causas que le dieron origen. A medio camino entre La invasión de los ladrones de cuerpos, Terminator, Arma letal y el clásico sobre invasiones alienígenas Están vivos (de John Carpenter), Hidden destaca por ofrecer unas notables escenas de acción y unas correctas persecuciones, dentro de una vigorosa aunque simplista estructura narrativa. Pero también destaca por proponer un discurso maniqueo, propio de la ultra moralista década de los ochenta, sobre la pérdida de la identidad, la moral y el poder, algo que volvería a intentarse con Fallen, de Gregory Hoblit (1998). En último lugar, no destacan especialmente ni las actuaciones ni la BSO.




miércoles, 18 de diciembre de 2013

Incidente en Ox-Bow (Aka The Ox-Bow Incident)

4*

Excelente película sobre una atrocidad que ha persistido hasta hace bien poco tiempo: linchar a un sospechoso sin juicio previo. Por ello, el film es también una crítica de la venganza privada y, por extensión, de la pena de muerte. El argumento y la perspectiva moral están en la línea, por tanto, de Furia, de Fritz Lang, o de La ley de la horca, de Robert Wise. Y, más reciente y matizadamente, de Ejecución inminente o de Pena de muerte. También se debe relacionar con Doce hombres sin piedad y no solamente por el personaje de Henry Fonda. La posición del film podría resumirse con la frase de Yaphet Kotto en El póquer de la muerte: “no me gustan los que linchan. Habría que pagarles con la misma moneda”. William Wellman dirige la historia mediante una magnífica puesta en escena, sobria y exquisita a partes iguales, repleta de encuadres precisos y que cuenta con varios planos de una gravedad ética apabullante, un uso del fuera de campo muy decoroso, multitud de diálogos sabiamente escritos y un conjunto de interpretaciones suficientemente matizadas. La película está rodada en los estudios de la 20th Century Fox y goza de una fluidez narrativa y dramática envidiable, hasta el punto de parecer una pequeña pieza de joyería, como El cielo amarillo. Como dato importante, se asigna a un actor de raza negra un personaje de gran conciencia moral, lo cual no era muy usual en la época, 1943. Por cierto, durante el visionado, puede resonar en el espectador una de las obras maestras de Ambrose Bierce, An Occurrence at Owl Creek Bridge.




martes, 17 de diciembre de 2013

Manolo la nuit

1.5*
Manolo la luit (Alfredo Landa), un auténtico especimen celtibérico, trabaja en la costa española como guía turístico donde, además, se dedica a flirtear con las fantasías sexuales de decenas de extranjeras. Hasta que su mujer se entera y decide darle un escarmiento con la ayuda de su cuñada. Mariano Ozores y Vicente Coello (guionista de las películas de Paco Martínez Soria), se enfundan los guantes de la sutileza y el buen gusto y presentan la típica comedia, fina y sofisticada, sobre el diálogo entre dos culturas: la España conservadora, machista y reaccionaria y la España aperturista (representada por el turismo, el alterne y ese Alfredo Landa tocando rodillas a tutiplén en las piscinas y en las boite, como un José Luis López Vázquez). Herederas del cine del “cateto entrañable”, desarrolladas por los landismos de todo tipo y precursoras del cine de destape, S y X posterior y del cine cutrecasposo en general, las “españoladas” (el “cine de barrio setentero” o, simplemente, el cine cómico tardofranquista) han tenido diversas etiquetas pero todas ellas ponen el dedo en la llaga al subrayar la naturaleza presentista, casi ad hoc, de esta corriente cinematográfica, realizadas para retratar el aquí y el ahora del país, la españa pre democrática. De hecho, esta clase de producciones proporciona, inconscientemente, lo que Miguel Ángel Huerta ha denominado el reflejo de una época, con sus costumbres, sueños, miedos y prejuicios. Y también, con sus moralejas y valores. Aunque, especialmente, como el mismo Alfredo Landa ha dicho, el landismo intenta retratar el aperturismo moral frente a la represión sexual anterior, propia de una cultura católica ultra conservadora. En este sentido, aun a costa de su propia caricatura, el landismo representó una auténtica (pero bizarra) escuela sexual para la época, aunque ahora podamos verlo como algo históricamente coyuntural y artísticamente zafio, a medio camino entre el astracán, el sainete de costumbres y la revista, entre el teatro popular y el cine exploitation.



domingo, 15 de diciembre de 2013

Mis 5 imprescindibles de Sarah Polley:


-       Las aventuras del barón Munchausen (1988).
-       El dulce porvenir (1997).
-       Viviendo sin límites (1999).
-       Mi vida sin mí (2003).
-       Stories We Tell (2012).



viernes, 13 de diciembre de 2013

Carga maldita (Aka Sorcerer)

3.5*

Cuatro hombres perdidos en un pueblo de República Dominicana, donde una empresa USAmericana intenta extraer petróleo, son contratados para transportar nitroglicerina por una carretera de 218 kilometros que atraviesa la selva. El director de El exorcista, tras el éxito conseguido con la adaptación de William Peter Blatty, dirigió esta otra adaptación pero esta vez de la novela de Georges Arnaud El salario del miedo. Y lo hizo con el asesoramiento del director de la mejor de las versiones del texto original: H.G. Clouzot, nada menos. Friedkin cuenta una historia seca, tensa, dura para lo cual se ayuda, basicamente, de las imágenes, con muy poco texto y muy poco diálogo. Por eso, Friedkin presenta la historia a través de una sucesión de escenas y secuencias descarnadas, en un ambiente de pura explotación, de pura supervivencia. Friedkin filma una radiografía de la avaricia humana que está excelentemente rodada y montada aunque, sin embargo, fue amputada en varias partes por la productora y tanto la historia como los personajes se quedan cojos en algunas de las versiones estrenadas (no en la autorizada por el director, obviamente). Por cierto, el film se pasó de presupuesto y su estreno comercial supuso un fiasco para el estudio, como lo sería también La puerta del cielo, de Michael Cimino. Lo curioso de esta película, aparte de su fuerza visual y de su contundencia dramática, es su particularismo y, por contraste, su naturaleza metafórica, abstracta. En este sentido, la BSO de Tangerine Dream, electrónica, minimalista, ayuda a universalizar la trama de la historia. Por todo ello, Carga maldita (su título en castellano) puede verse como una alegoría de la forma de vida Occidental. Por cierto, los actores resultan excelentes, tanto en la contención gestual y corporal como en el uso de los distintos idiomas. Mención aparte merece Paco Rabal, por cierto (como el trabajo de Fernando Rey en French Connection). Además, dos o tres escenas son realmente impresionantes, como la del puente colgante, por ejemplo. No es de extrañar que sea una de las películas favoritas de Quentin Tarantino, además de ser la creación favorita del propio Friedkin. Lo que sí es extraño es su similitud con la olvidada The Big Gamble, de Richard Fleischer.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Impacto (Aka Blow Out)

3*

El ingeniero de sonido Jack Terry (John Travolta) se encuentra realizando grabaciones por la noche en una zona boscosa cercana a Filadelfia cuando presencia un accidente de tráfico en el que fallece un político famoso. Se ve obligado a lanzarse al agua y salva la vida de una mujer. Cuando sale del hospital, revisa las grabaciones, se da cuenta de que no ha sido un accidente y comienza a investigar qué ha pasado realmente. En primer lugar, hay que decir que la excusa argumental está copiada de Blow Up, de Antonioni, y de La conversación, de Coppola (obras que, a su vez, se basan en Las babas del diablo, un cuento de Cortázar). En segundo lugar, conviene precisar que el estilo visual de De Palma es apabullante, llegando a ser un tanto narcisista (como diría Carlos Aguilar). En tercer lugar, la música de Pino Donaggio y el montaje de Hirsch son tremendamente efectivos, relajando algún punto el tradicional manierismo del director. Sin embargo, hay agujeros y errores, como en casi todos los thrillers firmados por De Palma a la sombra de su admirado Hitchcock (por ejemplo, errores de concepto: una película cinematográfica tiene 24 imágenes por minuto; errores de guión: esa frase “le he salvado la vida, lo mínimo que puedo hacer es tomarne una copa contigo”). Por otro lado, la perspectiva circular e irónica, basada en el juego del cine dentro del cine, que acompaña toda la estructura de la película bien merece un revisionado porque, además, se trata de una sofisticada y sutil crítica del patriotismo ciego.



miércoles, 11 de diciembre de 2013

Lemora, un cuento sobrenatural

3.5*

La joven Lili (Cheryl Smith) es una proto adolescente candida y virtuosa que decide visitar el pueblo donde cree que está su padre moribundo, en el lecho de cama. Al llegar, pronto descubrirá que nada es lo que parece y que Lemora (Lesley Gilb), la persona que se está encargando de ella, esconde un horrible secreto. Lemora es un maravilloso cuento para niños, con moraleja y sobrenatural, ideado y ejecutado con tino por un desconocido Richard Blackburn, que utiliza viejos y efectivos motivos del género (el enigma del bien y del mal, la ingenuidad de la juventud, la búsqueda de la inmortalidad) con todo el respeto por la tradición del fantastique. A la reflexión sobre la dificultad de que la inocencia (asexuada) sobreviva en el mundo (sexual) de los adultos (como Caperucita Roja, por ejemplo), Blackburn añade una historia sobre vampiros (en la más pura tradición Salem’s Lot) y unas gotas de religión, lo que acaba convirtiendo la historia en una reflexión sobre la brujería y, por tanto, sobre el poder del mal. El film destaca por una cuidada fotografía nocturna, un diseño de producción decadente y victoriano, que recuerda a esas viejas producciones de serie B de los setenta, y una ambigüedad moral que alcanza su culminación en el inesperado e irónico final. En este sentido, todo el producto recuerda a esas maravillas con nombre de mujer que salieron de la pluma del inmortal Poe (Berenice, Morella, Ligeia, Eleonora). Muy aconsejable.

lunes, 9 de diciembre de 2013

El último magnate (Aka The Last Tycoon)

3*

Interesante pero fallida adaptación de la novela inconclusa de Francis Scott Fiztgerald, The Last Tycoon, una novela que, curiosamente, fue editada póstumamente por el compañero de Fitzgerald en Princeton, el gran crítico literario Edmund Wilson. La historia trata sobre otro de esos amores imposibles que obsesionaron al esctritor de Minnesota (como El gran Gatsby o Suave es la noche). Por su parte, el guión gira en torno a la vida de un exitoso productor de cine judío, Monroe Star (Robert de Niro), que trabaja para el sistema hollywoodiense de la época dorada (es decir, para el famoso Star System), en medio de la Gran Depresión (al parecer, el personaje protagonista está basado en el productor de la MGM, Irving Thalberg). Elia Kazan, en este su último trabajo tras la cámara, acierta al reforzar un firme aire historicista y nostálgico pero se extravía al dejarse llevar por una cadencia perezosa y asincopada respecto del desarrollo de la historia. Los personajes y los diálogos, por su parte, no parecen salidos de la pluma del guionista, un desubicado Harold Pinter. Completan el reparto un auténtico abanico de magníficos actores: Robert Mitchum, Jean Moreau, Tony Curtis, Ray Milland, Dana Andrews, Donald Plesance, Jack Nicholson, John Carradine, Peter Strauss, Theresa Russell, Seymour Cassell y Anjelica Houston. Y una principiante Ingrid Boulting, una actriz no especialmente acertada ni sensual. Kazan se apoyó en un equipo de profesionales técnico-artísticos principiantes, como Victor Kemper o Richard Marks, y experimentados, como Jack T.Collins o Maurice Jarre, todos ellos orquestados, irónicamente, por el propio productor Sam Spiegel. Curiosamente, fue estrenada unos pocos años después que La noche americana y unos pocos años antes que Entrevista, con las que mantiene puntos de contacto cinéfilos y metaficcionales. Por cierto, hay algún plano, alguna secuencia, que parece obra más bien del propio Scorsese.




sábado, 7 de diciembre de 2013

Dredd

2.5*

En 1995, Sylvester Stallone llevó a la pantalla un icono del cómic europeo, el Juez Dredd, una extraña mezcla de Mad Max, Harry Callahan y Robocop. Sin embargo, ni la producción ni el elenco fueron capaces de salvar una película que estaba deficitariamente concebida y rodada, por lo que el personaje quedó a la deriva hasa el año 2012, que ha sido recuperado para la pantalla grande. En este caso, el resultado es un poquito más consistente porque tiene a su favor varios factores: el ambiente lúgubre, proto punk y apocalíptico del cómic original inglés, 2000AD, así como la oscuridad de sus personajes; un diseño de producción limitado pero efectivo (esa Mega-City verdosa como la pantalla de un Spectrum; ese mega edificio costroso como una pantalla de Silent Hill); e, incluso, un Karl Urban que da la talla con el personaje central. Sin embargo, también tiene varios factores en contra: una historia que apunta a la crítica de todo un sistema corrupto pero que, rápidamente, se concentra en las maldades de una traficante sin escrúpulos; una planificación y un desarrollo fílmico propios de un videojuego; una trama que se desinfla a partir de la primera media hora de metraje y que avanza a trompicones entre salvajada y salvajada, sin nada más que añadir que sangre y mal gusto. Por cierto, la estetificación de la violencia y de la muerte podrían verse también como un handicap pero, claro, en este tipo de producciones, ¿qué se puede esperar?



miércoles, 4 de diciembre de 2013

Una chica más bien complicada

3*

Uno de esos atípicos giallos (por llamarlo de alguna manera) que salpican la cinematografía italiana, obra del director de Yo soy la revolución, Damiano Damiani, recientemente fallecido. Aunque, en el fondo, lo que se cuenta es un drama pasional, en la línea de otros productos de la época, como en La esclava del placer, del rescatable Brunello Rondi, o en El gancho, del desconocido Enricos Andreou. En la coctelera, varios chispeantes ingredientes: un triángulo amoroso, ciertas perversas atracciones, sexo, conversaciones pseudo intelectuales, lesbianismo, al menos una femme fatale, un misterio que va creciendo según avanza la trama y una estética artistoide y parcialmente psicodélica. Se agita todo con la fuerza y el tiempo necesarios, se añaden unas gotas de Antonioni, se presenta adecuadadamente (la puesta en escena en el género es habitualmente uno de sus puntos fuertes) y se consiguen 100’ de puro thriller psicológico y existencial, con algunos sabores cinéfilos muy apropiados. En el terreno actoral, hay que señalar que las actrices están perfectas (Catherine Spaak y Florinda Bolkan), además de guapísimas, y que el protagonismo masculino está en manos de un franconeriano Jean Sorel. El score, por el contrario, chirría en bastantes ocasiones.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Prisioneros (Aka Prisioners)

3.5*

El desconocido director canadiense Denis Villeneuve, propietario de una interesante y lóbrega filmografía, presenta su nuevo thriller, un laberinto cruel, escabroso y moralmente atroz, que funciona en el mismo nivel en el que destacó la obra maestra de Clint Eastwood, Mystic River. Aunque también puede ser vista como El silencio de los corderos de la generación ni-ni. El director mete el bisturí en un pequeño pueblo rural para revelar el lado oscuro de la fe, la materialización sombría del fervor religioso, la cara oculta de la USAmérica creyente, represiva y fundamentalista, pero con la novedad de que está ambientada en Pennsylvania, es decir, lejos del tradicional y atrasado Sur. De hecho, sería algo así como una versión más oscura del Ice Haven de Daniel Clowes. Sin ningún tipo de estridencia en la dirección ni casi rasgo alguno que pueda concretar la firma de su autor (al contrario de lo que ocurre con Zodiac o con Memories of murder, por ejemplo), Villeneuve va enlazando unos personajes bien perfilados, una trama lluviosa y opresiva, poquísima truculencia o gore, un score bien pegado a la imagen y un dignísimo trabajo interpretativo, todo lo cual consigue ir tensando convenientemente la cuerda del misterio y de la intriga hasta el mismo final, como hace la sorprendente Big Bad Wolves. Las pegas, algún que otro vacío en el guión (como cuando una niña afirma en el hospital haber visto a alguien), varios tópicos (policía sin vida privada, un chivo expiatorio extremadamente frágil, una familia media que pierde el norte cuando entra en shock, etc.), el happy ending así como su excesiva duración (146’). Por cierto, a la vuelta de la esquina espera el próximo estreno del director, Enemy, sobre una novela de José Saramago.