Slasher cuasi casero, dirigido por y que trata sobre un grupo de
personas con problemas psicológicos que van a pasar unos días al desierto, para
hacer una especie de “terapia confrontativa”, sin saber que un asesino ronda
cerca. Incluso uno de ellos puede ser un asesino. Entre los personajes hay un
veterano del Vietnam, una ninfómana, un alcohólico, etc. Todos llevamos
máscaras y la mejor forma de quitarlas es poner a la gente entre la espada y la
pared. Eso por no hablar de los traumas infantiles, que pueden transformar a
las personas en psicópatas sociópatas. Con múltiples errores y defectos (de
guión, de ambientación, de actuación), el film
avanza sin pena ni gloria como una serpiente por entre las dunas, torrándose de
calor y sin ninguna dirección clara. De hecho, los asesinatos, por ejemplo, que
suelen ser uno de los principales reclamos de este tipo de cine, son
repetitivos a más no poder (casi todos son degollamientos o pinchazos estilo Tom
Savini). Con estos mimbres está elaborada esta cestita sanguinolenta y costrosa. Encima, se propone un jueguecito del whodunit de lo más curioso. Dirigida por Hal Freeman, un experto
creador de caspa porno direct to video.
domingo, 13 de noviembre de 2016
Huevos de oro
3*
Ascenso y caída de un hortera typical spanish, prototipo del ignorante
ambicioso que se movió en el ambiente de la cultura del pelotazo en la España
de los ochenta y de los noventa y, por extensión, un arribista (tipo el pijoaparte de Juan Marsé) pero sin
chicha ni limoná. Salvo por lo de “emprotrador” (en este sentido, atención a
las escenas de cama, en pareja y en trío). Un Bigas Luna muy venido arriba,
comienza a lamer las mieles del éxito con este film, que da rienda suelta a todas las obsesiones del director y
despliega una descripción despiadada de una época y de una forma de ver la
vida: la de la España del progre y la del pijo, dos estereotipos (tullidos
social y moralmente) que, sin embargo, se han encarnado en miles de individuos,
durante muchos años. Para mayor gloria del urbanismo descontrolado à la española. Javier Bardem apuntaló su
fama de actor de garra, entregando una interpretación contundente y fascinante,
poniendo la cara, el cuerpo y la chulería a Benito, un tipo de clase baja,
obrero y malestudiaó, que pretende
hacerse rico jugando al juego de la especulación urbanística en la costa
española. Para ello, tendrá que asociarse con mafiosos, con banqueros sin
escrúpulos, tendrá que dar braguetazas y tendrá que transgredir la legalidad,
además de someter a varias mujeres (Maribel Verdú, María de Medeiros y Raquel
Bianca). A grandes planos, en los que Luna intenta mostrar un retazo del
ambiente en el que se mueve Benito, el director contrasta con primeros planos
en los que se mueve la lujuria y el exhibicionismo desmedido de los
protagonistas. Finalmente, aunque el personaje de Bardem pueda atraer al
público más cañí (y, de hecho es así), Luna no esconde su fatuidad, su
vulgaridad y su patetismo. Y así finaliza la película.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Guardianes de la Galaxia (Aka Guardians of the Galaxy)
3*
El universo Marvel se expande imparablemente. Como quería Robert Rodríguez, Sin City pretendía ser una traslación
del cómic al cine, más que una adaptación de la obra maestra de Frank Miller.
Traslación: esta es la palabra que mejor define el enorme esfuerzo
Hollywoodiense para llevar a la pantalla algunas de las maravillas del 9º arte.
En esta ocasión, James Gunn tenía la enorme responsabilidad de poner en 3
dimensiones (que, en el cine, se vuelven a transforman en 2) el complejo y
sofisticado mundo de los Guardianes de la Galaxia, un heterogéneo grupo de
superhéroes galácticos, creado en 1969 (aunque radicalmente renovado en 2008),
un mundo (el Canververso) que, por
personajes e historias, no ha disfrutado del éxito de otras creaciones grupales
de la Marvel, como La Patrulla X o Los Vengadores. Un poco como lo que pasó
con Hellboy. Por supuesto, gráficamente,
la película es una maravilla (atención, por ejemplo, a la llegada a la colonia
minera o la escena del enjambre de naves), aunque también es verdad que el
apabullante despliegue visual convive, en algunas ocasiones, con ciertas
escenas cuasi televisivas (por ambientación, decorado y maquillajes). Por otra
parte, la historia engancha desde el principio, sobre todo si tienes una edad
virtual predispuesta a esta clase de desvaríos híper-astronómicos y multi-culturales,
así como un sentido del humor desprejuiciado. Otra característica a su favor es
el despliegue de actores que pululan por la trama (los protagonistas más
Benicio del Toro, Michael Rooker, Vin Diesel, Glenn Close, John C. Reilly o el
propio Josh Brolin). Por todo ello, tanto si conoces el material previo como si
eres un auténtico neófito, esta película te podrá disparar a una galaxia
hiperbolizada, con diversas singularidades, para ver cómo podría ser el
Universo dentro de unos cuantos millones de años. Y te podrá sorprender y
entretener con ello. Pero, ojo, también te podrá aburrir y saturar. Depende del
tipo de público que seas.
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El león del desierto (Aka Lion of the Desert)
3.5*
Libelo despiadado contra el
colonialismo italiano en Libia, El león del desierto cuenta la historia del líder beduino contra las tropas de
ocupación, lideradas por Mussolini (Rod Steiger) y por el general Graziani
(Oliver Reed), que fue juzgado tras la caída del Duce. Se trata de un
interesantísimo film histórico,
elaborado sobre los hechos escondidos por la historia oficial y, por tanto,
sobre el respeto a las víctimas de una de las lacras de la historia Europea: el
colonialismo. Tras relatar la invasión de Libia por parte de Mussolini y el
origen del cabecilla rebelde, Omar Mukthar (Anthony Quinn), así como las
múltiples campañas militares para intentar darle caza, la película acaba con el
apresamiento de Muk, con su juicio por traición y con su ejecución pública, en
el año noveno de la Italia fascista (en 1931). Ese silencio final, de respeto y
de emoción, nos hace pensar en que no hace falta ser Moustapha Akkad, el
director, sino cualquier persona sensible antes las injusticias y los
sufrimientos de los más débiles. Y ello por una sencilla razón: por la de que
el colonialismo fue una realidad que solo tuvo que ver con la voluntad
expansiva de las élites europeas, con su codicia y voracidad. Todo lo demás,
los discursos políticos, las campañas militares, no fueron sino excusas para
una injustificable masacre (se estiman en unos 200.000 asesinados en el
“Holocausto” Libio). Como sutiliza en el guión, escrito por H.A.L. Craig, se
introducen varios personajes empáticos con la situación: el interpretado por
Raff Valone (el coronel Diodiece) y el teniente Sandrini. Producida en 1980, la
película costó unos 35 millones de dólares y Akkad parece que invirtió muy bien
(en términos artísticos que no mercantiles) los réditos económicos del mayor
éxito de una serie B movie, el de La noche de Halloween: la producción
recuerda ampliamente el Lawrence de
Arabia de David Lean, y no solamente por la presencia en el equipo de
Maurice Jarre. Impresionante obra maestra, menospreciada por su mensaje y
recuperada por su calidad.
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lunes, 7 de noviembre de 2016
El asesino de la isla (Aka The Slayer)
2.5*
En pleno auge del slasher, J.S. Cardone estrenó este
curiosísimo exponente del género, ambientado en una isla (del estado de
Georgia) y con el protagonismo de dos parejas que deciden pasar unos días de
vacaciones, dedicándose a descansar y a pescar. Durante su estancia en la isla,
los visitantes sufrirán los ataques de lo que parece ser un psychokiller. Pero para terminar de
complicar el asunto, el director introduce un elemento sobrenatural. Una de las
jóvenes, artista para más señas, tiene unas pesadillas que parecen muy reales y
que parece, también, que adivinan el futuro. Así ha sido desde pequeñita. Y, de
hecho, uno de esos sueños siniestros, un cruel y extraño asesinato, le persigue
hasta la isla. Cardona rueda con un estilo límpido y sin grandes ostentaciones
estilísticas, salvo los planos picados y contrapicados, alargando la trama
mediante un ritmo parsimonioso, que pretende crear una conveniente atmósfera de
aislamiento y amenaza. Los asesinatos son relativamente cruentos, además de
sangrientos y sorprendentes, al igual que el catártico (y ambiguo) final. Pero
lo más destacable del film es que
parece contener el germen argumental de algunos éxitos posteriores del terror
contemporáneo, como de Pesadilla de Elm
Street o de Sé lo que hicisteis el
último verano.
Top Gun (Ídolos del aire)
2.5*
El piloto Maverick intenta emular
las hazañas heroicas de su padre, a bordo de un caza F-14, y en el marco de una
escuela de aviación en Miramar, California, conocida como TopGun, un reducto para entrenamientos de élite. Por supuesto,
habrá rivalidades con sus compañeros, que acabarán reconociendo la pericia del
piloto, así como elementos melodramáticos (con la muerte de un personaje) y
románticos (con Kelly McGillis de por medio). Patochada ultra machista propia
de la era Reagan, que funciona como una campaña de la oficina de reclutamiento
del gobierno USA de la época (y, de hecho, así lo fue en la práctica) y un
espectáculo videoclipero apabullante, en particular respecto de las escenas
aéreas. No por casualidad, detrás de tamaño despropósito adolescente, está el
productor Jerry Bruckheimer (y la propia Fuerza Aérea USAmericana, sin cuya
implicación esta película hubiera resultado del todo imposible de rodar). Un
buen reparto, una BSO icónica y una fotografía nostálgica terminaron de
redondear el producto. Como era de esperar, un éxito enorme de público, a ambos
lados del Océano Atlántico, y todo un hito del Blockbuster contemporáneo. Como decía El Roto en una viñeta de El País, “lo llaman videojuegos pero yo
creo que nos están enseñando a matar. Dispara, dispara”.
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Top Gun (Ídolos del aire),
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lunes, 31 de octubre de 2016
Mis 5 imprescindibles de William Hurt:
- Viaje alucinante al fondo de la mente
(1980).
- El ojo mentiroso (1981).
- Fuego en el cuerpo (1981).
- Hijos de un dios menor (1986).
- Hasta el fin del mundo (1991).
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William Hurt
Celebración del quinto aniversario: resultado
Como todos los años, y después
de un escrupuloso sorteo, las películas que han sido seleccionadas
para convertirse en PastillasCríticas dedicadas son las siguintes
Metrópolis
Los sin nombre
Capitán fantástico
Y, de manera excepcional, ha aparecido un accésit que corresponde a:
Frantz
Los sin nombre
Capitán fantástico
Y, de manera excepcional, ha aparecido un accésit que corresponde a:
Frantz
En esta ocasión, a lo largo de los meses de noviembre y diciembre serán subidas las respectivas PastillasCríticas,
con su dedicatoria correspondiente.
Muchas
gracias a tod@s, de corazón, por vuestra participación. Es un placer contar con
seguidores como vosotr@s.
Zineface espera que disfrutéis de las PastillasCríticas dedicadas y solo os pide una cosa: recordad que se elaboran con
el mayor de los cariños y con la más escrupulosa dedicación.
Ad astra per aspera.
Proyecto Brainstorm (Aka Brainstorm)
3*
Douglas Trumbull es conocido,
principalmente, por ser el responsable de los efectos visuales de clásicos como
2001: una odisea del espacio, Stark Trek: La película o Encuentros en la tercera fase. Pero
también es autor, por derecho propio, de algunos pequeños clásicos de la
ciencia ficción de los setenta y de los ochenta. Entre estos clásicos, hay que
destacar Naves misteriosas, por
ejemplo; o esta Brainstorm, centrada
en una temática de tantísima actualidad como de no problemáticas implicaciones:
¿pueden registrarse los pensamientos, las emociones y las experiencias de las
personas para que cualquiera pueda “vivirlas” tiempo despuéss? Tema tan phillipkadickiano encuentra en el
tratamiento que le otorga Trumbull (provocativo, profundo, áspero) un canal
maravilloso para que los espectadores reflexionen sobre las posibilidades y los
límites de tamaña hazaña. El equipo de investigadores y científicos, formado
por Louise Fletcher y por Christopher Walken, realiza un trabajo conmovedor, al
igual que el equipo de empresarios y militares (con Cliff Robertson a la cabeza),
y el mensaje final del film hace el
resto. Excelentemente ambientada, rodada y montada, y producto de un rodaje
infernal en los estudios de la MGM, estamos ante una de esas joyas, propias de
la ultraconservadora década de los ochneta, medio olvidada por el tiempo. Y eso
no tiene perdón de Dios. Como valor añadido, estamos ante el ultimo papel,
fascinante, de la siempre hermosa y siempre talentosa Natalie Wood.
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Ritos de medianoche (Aka Midnight Offerings)
3*
En Ocean High School están ocurriendo cosas muy extrañas: alguien
muere de un ataque al corazón, un profesor de biología tiene un accidente
automovilístico, el capitán del equipo de fútbol estampa su furgoneta en un
escaparate… Todos estos accidentes tienen como causa las actividades de una
joven y hermosa hechicera que habita en el lugar (la menuda Melissa Sue
Anderson), modosita (y manipuladora) de día, pérfida asesina por la noche.
Producción televisiva distribuida por la Paramount, rodada en Panavision y un auténtico festín para
todos los admiradores de la brujería, la magia, el satanismo, los
encantamientos y los poderes telequinéticos, al más uro estilo Carrie. Su ex novio y una estudiante
recién llegada deberán enfrentarse a ella, como si de un capítulo de Star Wars se tratara: el bien contra el
mal. Estrenada en plena fiebre del slasher,
la película está bien escrita, bien rodada y bien montada, el film tiene un ritmo estupendo así como
un clímax sorprendente, con fogata de Salem incluida.
Ciudad quemada (Aka La ciutat cremada)
3.5*
A través de una familia burguesa
de productores de cava, los Palau, Antonio Ribas intenta representar histórica
y épicamente un momento especialmente convulso y conflictivo de la historia catalana: el momento que media entre el final del siglo XIX (con las pérdidas
coloniales) y comienzos del XX (con la Semana Trágica). Es decir, el momento
histórico en el que se gesta el catalanismo moderno, como ha señalado Antoni
Rigol. Siguiendo la estela de obras como Novecento,
de Bernardo Bertolucci, o La tierra de la gran promesa, de Andrzej Wajda ,
Ribas compone un amplísimo retablo histórico en el que intenta introducir las
vidas, costumbres y pensamientos de los obreros, de los agricultores y del
resto de trabajadores así como lo propio de las clases altas, propietarias y
burguesas, todo ello en un marco político de luchas entre los intereses
capitalistas y de clase de la burguesía y de la aristocracia y los incipientes
movimientos sindicales, radicales y anti-clericales, con las campañas de
Alejandro Lerroux a la cabeza. Y, para más INRI, intentando completar el
retrato añadiendo todo la cuestión nacionalista (el “problema catalán”),
republicana y anti-monárquica. Sorteando un rodaje repleto de problemas y
contratiempos, y financiada mediante las aportaciones de unos 102 (o 132, según
las fuentes) inversores, la obra tuvo una enorme acogida en la Cataluña de su
estreno, llegando a ganar distintos premios cinematográficos, como en Montreal
o el del Filme Ibérico y Latinoamericano.
domingo, 23 de octubre de 2016
El todopoderoso Thor (Aka Almighty Thor)
1.5*
Basura televisiva, made in Asylum, es decir, rodada con un par de dólares y cero talento y con un porrón de efectos cromados y CGI de saldo. Sin
ir más lejos, el actor que hace de Thor parece cualquier cosa menos un dios
escandinavo, de las trazas y del peinado que me lleva. De hecho, parece uno de
los hermanos pequeños de Gary Busey. Al igual que su martillo de la
“imbecilidad”. Perdón, de la “invencibilidad”. Por otra parte, aparece un
Richard Grieco en horas bajísimas, haciendo de un Loki que parece un Derek Zoolander
medio yonqui medio gótico. Un despropósito, vamos. La fotografía es plomiza y
monocromática y la mayoría de la película está rodada como en un polígono de
Los Ángeles, con la gente pasando de fondo, con graffitis en las paredes y con
los coches circulando como si nada fuera con ellos. En fin, esta PastillaCrítica debería haber acabado
con la primera palabra pero puestos a ser justos, la película puede proporcionar
unas buenas risas a un buen grupo de amigos que se propongan verla en una
fiesta. O puede ayudar, al volumen adecuado, a echarse una buena siesta. En
cualquier otro caso, de verdad, que nadie pierda el tiempo con esta
abominación. Vergonzosa. Y, encima, un mockbuster
en toda regla.
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Christopher Ray,
Cine fantástico,
Cody Deal,
El todopoderoso Thor,
Mitología,
Mockbuster,
Richard Grieco,
Serie B,
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miércoles, 19 de octubre de 2016
Todavía estamos aquí (Aka We Are Still Here)
2.5*
Otra de esos intentos actuales de
recrear ese estilo tan particular del cine de terror de los setenta, rodada con
ese ritmo lento de quienes no tienen mucho que contar y subrayada por una
fotografía que se recrea innecesariamente en mil y un detalles (como
curiosidad, el espectador puede sumar todos los segundos que ocupan los planos
que no aportan nada a la trama). La historia gira en torno a una casa maldita,
una casa poseída por una serie de entidades chamuscadas (los Dagmar), parecidas a las mujeres de Don't go in the House y que se
dedican a sembrar el pánico entre una pareja y sus extraños y hippies amigos. Como no podía ser de
otra manera, los sustos se dosifican durante la trama, los efectos de sonido
hacen su papel y al final, toda la historia bascula entre La niebla de Carpenter, Pesadilla
en Elm Street y la ghost story
clásica, transformando el film en un
primer capítulo de una posible franquicia. Sin embargo, la película, a la
postre, pierde todo su espeluznante efecto al mostrar a las extrañas
apariciones luchando contra el propio pueblo que las causó, un tal Aylesbury. Aunque,
por otra parte, algunos destellos de horror puro (como el primer contacto con
la fantasmagoría de la casa, a la luz de una linterna), alguna escena de humor
fino (como la de la sesión espiritista o la de los cuchillos), algunas
referencias meta-cinematográficas (como la de Providence o la propia presencia
de Barbara Crampton) o esos detalle socarrones que salpican todo el decorado
argumental (los personajes están todo el rato bebiendo B&J), hacen de su
visionado una experiencia no del todo insatisfactoria. Los aspectos técnicos,
por su parte, no son especialmente destacables pero tampoco son amateurs. Y los actores hacen bien su
trabajo, especialmente esa especie de Richard Crenna que es Monte Markham. Si
se quiere sangre a borbotones, mucho humo, quemaduras de tercer grado y un
final a lo El proyecto de la bruja de
Blair, esta es la película.
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