Tras
una escena pre créditos frenética y contundente como pocas, Fernando Di Leo se
saca de la manga su obra maestra: un poliziesco
en toda regla, tenso y social, con un trabajo de planificación y un montaje
envidiables y con varios añadidos que hacen de su visionado un auténtico goce
para los sentidos. Aunque no para todos los paladares, por supuesto. Entre esos
añadidos, hay que destacar el protagonismo del señor Fanucci (Gastone Moschin),
la hermosa y sorprendente presencia de una musa de la talla de Barbara Bouchet,
la bicefálica BSO de Luis Bacalov & Osanna (un tema épico de violines y un
corte prog-rock en la línea de Jethro
Tull), un Luigi Pistilli que se marca un par de incisivas parrafadas
políticas (que alejan este film de
toda la ristra de archiviolentos sucedáneos exploitation
que poblaron las salas en la segunda mitad de la irredenta década de los
setenta y a comienzos de la ultraconservadora década de los ochenta), la
presencia del siempre carismático y mediterráneo Mario Adorf, un enigma que te
mantiene pensando toda la película, etc. En fin, un film espectacular, dentro de su humildad presupuestaria, basada en
una obra del Dashiell Hammet italiano, un escritor al que Di Leo fue fiel toda
su carrera (Giorgio Scerbanenco) y con una factura técnica impresionante.
lunes, 8 de agosto de 2016
Milán, calibre 9 (Aka Milano calibro 9)
3.5*
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¡Rompe Ralph! (Aka Wreck-It Ralph)
2*
Rich Moore es el nombre del
director de este film (sic). Y con
este dato comienza esta PastillaCrítica.
Dos de los fenómenos más curiosos de la historia del cine, a comienzos del
siglo XXI, es la proliferación de la series de televisión así como la
aparición de toda una industria dedicada a hacer películas de animación (tanto
analógica como digital) dirigida al público adulto. Pixar y Disney son los dos
faros más conocidos de este último fenómeno. Pero ambas pertenecen al mismo holding, con los que sus historias, personajes
y motivos, ahora son los mismos (junto con sus guiños a clásicos de la
literatura universal como Alicia en el
país de las maravillas o El mago de
Oz). En esta ocasión, volvemos a encontrarnos con la vieja excusa argumental y narrativa de la Disney (alguien que no está contento con su
situación pero que, tras varias peripecias, acaba aceptando su “destino”)
aunque, esta vez, situada en el mundo de los videojuegos (en particular, en ese
mundo de chuches, color rosa o color “salmón”, de Sugar Rush). Esta estrategia retro digital no puede ocultar que
está dirigida al público cuarentón (aunque también puede gustar a los
treinteañeros) pero, en casi ningún caso, podrá divertir al público más joven.
La animación es elaboradísima (faltaría más) pero los valores morales de la
historia (que incluyen una defensa del militarismo más rancio) así como el
mensaje (y la boda) final son de un conservadurismo vergonzoso (es decir, no hay
ningún tipo de sofisticación o progresía ética). El bueno se casa con la
militar mientras el feo, malo e inadaptado se queda trabajando en la “fábrica”.
Por cierto, detrás del diseño del personaje principal, el espectador avezado
encontrará al protagonista de The Sadist,
de 1963.
sábado, 6 de agosto de 2016
It Follows (Aka Te sigue)
2*
Terror púber revival y de clase media,
estilísticamente un hijo putativo del Carpenter de La noche de Halloween y, emocionalmente, un primo segundo del Drive de Winding Refn. En realidad,
estamos ante un intento de actualización de los patrones del slasher ochentero, por lo menos la
corriente sobrenatural. El producto final es un poco tostón, bastante vacuo y
alarmantemente esteticista (en iluminación, encuadres, vestuario, continuos movimientos
de cámara circulares, etc.). Además, la historia es un poco chorra e
inexplicable, tiene varios fallos de guión (la “cosa” esa aparece y desaparece,
persigue y despersigue sin seguir ningún tipo de patrón, a capricho del film) y múltiples errores de puesta en
escena (como las famosas amigas de la cola del cine, la escena de los tacones y
la playa o la escena de la piscina). Aunque sí que hay algún que otro susto
medianamente logrado, aunque muy supeditado a la banda sonora. En este sentido,
los efectos de sonido y el score
complementan uno de esos productos típicos de la postmodernidad que, en
realidad, son bastante poco postmodernos porque, a la postre, no es más que un
refrito autopoiético, sostenido sobre una multiplicidad consciente de elementos
previos y con un estilo claramente fincheriano y espectral. La nostalgia hace cine, claro
que sí. Y también televisión: como con la actual Stranger Things. Para redondear la operación de marketing nostálgico, la edad de los
protagonistas ha bajado hasta la proto-adolescencia, hasta esa edad post-MTV suburbial que Steven Wilson ha
intentado retratar en Fear of a Blank
Planet.
domingo, 31 de julio de 2016
Mis 5 imprescindibles de Penelope Spheeris:
- Suburbia (1983).
- Los chicos de al lado (1985).
- Wayne’s World ¡Qué desparrame! (1992).
- We Sold Our Souls for Rock ‘n Roll
(2001).
- La verdad sobre el caso Enron (2003).
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We Sold Our Souls for Rock 'n Roll
Atrapado (Aka Trapped)
2*
Cuatro estudiantes de derecho deciden explorar
unas cuevas en las montañas de Georgia, en el condado de Baker. Pero lo que no
saben es que un poblado white trash
tiene un puñado de salvajes rurales desatados. Primero contra el ayudante del sheriff y, segundo, contra ellos mismos
ya que tienen la desgracia de presenciar cómo asesinan a aquel. Una de las
producciones de terror/horror que jalonan la filmografía de William Fruet (como
su Death Weekend o Party Killer), sin más interés que el de
presenciar algunas de las ideas que se quedaron colgadas en ese thriller cajun que era Deliverance.
Fruet cuenta la historia con cierta pericia pero con un montaje ciertamente
descuidado (especialmente al final de la historia). La película termina por
desesperar porque no es ni lo suficientemente tensa ni lo suficientemente feroz,
aunque incorpora ciertos desnudos y ciertas vivezas para asegurar su
explotación comercial. Además, por mucho que Henry Silva se esfuerce, no parece
un redneck en toda regla. Lo mejor
del film es, sin duda, la
intepretación de Barbara Gordon así como la ironía jurídica final.
sábado, 30 de julio de 2016
El último americano virgen (Aka The Last American Virgin)
2*
Es por todos sabido que la
extraña pareja formada por Golan-Goblus se asentó en los EE.UU., a comienzos de
la irredenta década de los setenta, tras su desvirgamiento cinematográfico previo,
producido en tierras palestinas, en Israel, con su productora Noah Films. De hecho, lo primero que
hicieron los amigos de la Cannon, al llegar a la tierra prometida, fue
versionar algunos de sus primeros éxitos. Es el caso de esta comedia
estudiantil USAmericana, basada en Lemon
Popsicle, especialmente burda, desprejuiciada y escatológica pero con un
final agridulce realmente atípico. La cámara sigue las correrías de 3 amigos de
distintas apariencias y personalidades en pos del polvo seráfico. Y, para ello,
nada mejor que enlazar pizzas, coches, fiestas, urbanizaciones american middle class, piscinas, salas
de recreativos, situaciones en las que meter mano, The Police, etc. Es decir, estamos ante un producto especialmente
elaborado para satisfacer las necesidades pustulantes de la adolescencia.
Aunque el film sea de los ochenta, de
unos indeterminados y ultraconservadores ochenta, la fecha de caducidad está
escrita en los propios títulos de crédito, por cierto. ¡Bienaventurados serán
los pobres de espíritu porque, como dijo Mateo (20. 1-6), los últimos serán los
primeros! ¡Y los primeros los últimos!
El hombre lobo (Aka The Wolf Man)
2.5*
El terror gótico está de moda,
señoras y señores. Por ello, no es de extrañar que los productores
cinematográficos decidan reactualizar alguno de los mitos clásicos del género.
Ni tampoco es extraño que lo hagan mirando, a la vez, a las elaboraciones de la
Universal y a las reelaboraciones de la Hammer. El director de Cariño, he encogido a los niños, Joe
Johnston, un artesano poco reconocido en el negocio, atrapa las raíces oscuras
y románticas de la leyenda de Harry Talbot en esta correcta adaptación dirigida
a las nuevas generaciones de fans. En
unos 100 minutos de metraje, se suceden algunos de los lugares comunes del
género aunque todo ocurre de una forma muy rápida, desapegada, sin dramatismo
ni épica. Por otro lado, los momentos más oscuros, subrayados por una apropiada
ambientación estética, sorprenden por estar brutalmente iluminados. Los FX,
precio a pagar a esta época TIC, están digitalizados a tope, cuando un buen y
simple maquillaje hace maravillas. La transformación en hombre lobo, uno de las
obligaciones de cualquier creación visual sobre este personaje, rinde pleitesía
al aséptico croma pero el diseño final respeta la venerable tradición
inaugurada por Lon Chaney jr. El otro punto a favor de la película descansa en
la labor de los actores (Benicio del Toro, Anthony Hopkins, Hugo Weaving, Emily
Blunt, y los icónicos Max von Sydow y Geraldine Chaplin). Dos años después de
este film, James Watkins insuflaría
nueva vida a una de las mayores productoras británicas del género con La mujer de negro (que es, a su vez, un remake de un telefilm muy chulo anterior).
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Sadomanía, el infierno (Aka el infierno de la pasión)
2*
En una prisión de mujeres en top less, de algún lugar de
Centroamérica, y dirigida por una tosca lesbiana, suceden todo tipo de abusos
sexuales, incluso escenas de bestialidad. Otra de las sexploitation del tío Jess, perteneciente al subgénero WIC y que
fue rodada en coproducción (fórmula esencial en el cine del español). En el
plantel principal, la película cuenta con la presencia de la despampanante porn star Ajita Wilson así como de la
hermosa Gina Janssen. Es decir, en este caso, Jesús Franco no cuenta para
narrar sus tórridas fantasías calenturientas con ninguna de sus principales musas
(Soledad Miranda o Lina Romay, su propia mujer). Aunque, eso sí, el film cuenta con el característico cameo del director (como cobrador gay) así como con la presencia de Antonio Mayans,
buen amigo del creador. La puesta en escena busca la apariencia de qualité pero se queda en uno más de los
intentos del director por materializar su talento cinematográfico en el seno de
una historia (y de un género) francamente marginal. Como atractivo añadido, se
ha de destacar la participación de las núbiles Ursula Buchfellner y Uta Koepke
(que acababa de rodar El triángulo de las
desnudas), que aportan belleza y juventud al producto. La música, por
cierto, es del propio autor. En fin, uno más de los incontables subproductos
del director español.
miércoles, 27 de julio de 2016
Donde viven los monstruos (Aka Where the Wild Things Are)
2*
Maurice Sendak es uno de los
autores de literatura infantil más vendidos y más leídos del mundo. Su obra
ilustrada es una auténtica delicia, al igual que sus diferentes textos y
ensayos sobre las más diversas cuestiones (por ejemplo, los recopilados en Caldecott & Co.). Sendak es una
institución mundial en el campo de la creación visual. Por eso, cuando Spike
Jonze decidió adaptar Where the Wild Things
Are, su clásico de 1963, las expectativas estaban creadas. Sin embargo, el
resultado deja mucho que desear, especialmente desde el punto de vista del
guión, que no satisface ni a los espectadores más jóvenes ni a los más mayores y
nostálgicos. De hecho, la película es tan poco sentimental como el libro pero
la historia original se pierde en mil y un vericuetos y la imagen real no ayuda
a entrar en una historia protagonizada por actores y monstruos reales que no
conmueve ni emociona. El carácter simbólico del cuento, donde cada monstruo
representa un miedo infantil, está bien representado pero Dave Eggers, autor de
The Circle y guionista ad hoc, no consigue empatizar con la
inmensa mayoría del público. Es una lástima. Mucho más interesante es el
cortometraje que dirigió Gene Deitch, en 1973, sobre la misma base creativa. O
la personalísima versión que Jim Henson hizo de otra obra de la misma trilogía,
Outside Over There, que se transformó
en Dentro del laberinto.
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Danko: calor rojo (Aka Red Heat)
2*
Para empezar, la traducción del
título ya es errónea. Heat es la
palabra que se utiliza, en argot, para referirse a la policía. No tiene nada
que ver con el calor. Para seguir, la película es el típico subproducto cinematográfico USAmericano de finales de la ultraconservadora década de los
ochenta, en el género thriller policíaco.
Dos agentes de muy diversa condición (un policía frío de la KGB y un “tirillas”
de Chicago) han de trabajar juntos y a la fuerza para perseguir a un criminal
soviético que ha huido a la tierra de las oportunidades capitalistas. Walter
Hill insiste en buscar el éxito fácil y le sale el tiro por la culata, haciendo
una más de las Buddy Movies insubstanciales
que asolaron la época. El film tiene
errores evidentes de montaje, unas interpretaciones de serial radiofónico y un
guión flojo y correoso como un postre de gelatina. Lo más curioso del asunto,
sin embargo, es el discurso ideológico que Hill introduce en los intersticios
de la trama, desde el plano inicial del “Directed by Walter Hill” hasta las
palabras del jefe de los “cabezas rapadas” en la cárcel. En definitiva, una
lasca más en el ascenso de la musculada carrera del actor austriaco, Arnold
Schwarzenegger, y una obra anacrónica desde el mismo día de su estreno: en
1989, cayó el Muro de Berlín y, con él, buena parte de la mitología de la
Guerra Fría sobre la que se intentó levantar este absurdo espectáculo. Como
curiosidad, el mismo año, Fukuyama publicó su soflama a favor del fin de la
historia y demás sandeces neo liberales.
martes, 26 de julio de 2016
Brigada criminal
3*
Fernando es un policía novato
que, casi el mismo día en que se ha licenciado, presencia un atraco a un banco.
En la comisaría no le dan el caso pero sí otro que le lleva, poco a poco, al
atraco del principio. Por el camino, habrá de infiltrarse en la banda, con lo
que conocerá de primera mano los subterfugios del hampa, tanto de Madrid como
de Barcelona. La obra maestra del prolífico Ignacio F. Iquino y casi un hito en
la historia del policíaco español, repleta de esa sensibilidad proletaria y barriobajera
que contrasta con su simpatía por el régimen franquista (vid. El tambor del Bruch, El judas o Trigo limpio, por ejemplo), aunque supone un adelanto del tipo de
cine que acabaría haciendo, durante los años setenta y ochenta. Radiografía de
los bajos fondos madrileños de la época así como de los procedimientos
criminales para sacarlos a la luz, el conjunto está narrado con un pulso que
mezvla lo documental y lo melodramático, lanzando pinceladas retratistas al
artisteo, con gotitas de thriller y,
por supuesto, con la típica moralina carpetovetónica propia del realizador. En
definitiva, un cuasi noir patrio,
aunque sin el espíritu underground de
los mejores logros del cine negro USAmericano: es decir, el discurso político
del film es el de una plena
aceptación del status quo, ya que los
criminales lo son por avaricia o por maldad, nunca por razones sociológicas o económicas.
Al contrario que Billy Wilder, que creía que lo mejor para transmitir un mensaje
era poner un telegrama, el cine de Iquino sí que tiene mensaje. Atención a la
señorita Albéniz, de traje negro, como una Rita Hayworth, y con la elegancia de
Soledad Lence.
viernes, 15 de julio de 2016
Mis 5 imprescindibles de Alfredo Landa:
- Vente a Alemania, Pepe (1971).
- El crack (1981).
- Los santos inocentes (1984).
- El bosque animado (1987).
- La marrana (1992).
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1984,
1987,
1992,
Alfredo Landa,
El bosque animado,
El crack,
La marrana,
Los santos inocentes,
Venta a Elamania Pepe
Operación Ganímedes (Aka Operation Ganymed)
3*
La misión Ganímedes vuelve a la
tierra tras recorrer millones y millones de kilómetros por la galaxia y tras
varios años por el universo. Pero una serie de situaciones hace que su
aterrizaje no sea tan apacible y heroico como se esperaba. De hecho, la nave
aterriza en el mar, cerca de la costa, rodeados de un desierto implacable y sin
nadie a la vista. Sin ningún recibimiento ni aplauso. Los astronautas,
asombrados, intentan sobrevivir en un paraje inhóspito mientras se preguntan
qué ha pasado en la tierra. Estamos ante una curiosa producción alemana de
ciencia ficción, con varios tiempos muertos y un ritmo que exige del espectador
lo que el cine de género USAmericano da mascadito pero que, a la postre,
resulta una muy interesante reflexión cinematográfica sobre las capacidades del
hombre para auto destruirse. El director, Rainer Erler, exprimiendo sabiamente los
pocos medios de producción disponibles y alternando entre una línea cronológico-temporal
y varios flashbacks semánticos, se
sirve de un desconocido grupo de actores teutones (uno de ellos con rasgos de
Freddy Mercury y Stacy Kech), entre los que destaca un jovencísimo Jürgen
Prochnow, para subrayar nuestro desamparo vital así como el sinsentido de
varias de nuestras empresas y proyectos. La música, que alterna entre la
fanfarria, irónicamente descontextualizada, y la música interplanetaria de La linterna mágica, subraya muy bien el
carácter insólito del producto, una auténtica rara avis en la cinematografía europea de la época. Aunque hay que
recordar que el cine del este (ruso, checoslovaco, polaco, etc.) transitaban
con cierta asiduidad parámetros parecidos a esta estupenda y sorprendente gema
de la Sci-Fi survival europea.
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