Como en la fantasía de Alex (el
protagonista de La naranja mecánica),
cuando está leyendo La Biblia, Gibson
sueña con poder estar, precisamente, en la flagelación y en el calvario de Cristo. Con probabilidad, la etapa de la vida de Jesús que es menos interesante
por su escaso valor pedagógico. Sin embargo, por el contrario, si la intención
es mostrar el sufrimiento del hijo de Dios, Mel Gibson aborda con detalle el
castigo físico y psicológico al que se le sometió. Además, parece claro que
esta insistencia visual en la carne lacerada y mortificada provoca una cierta
atracción. Por eso Gibson, en realidad, está mostrando también el espíritu masoquista de una buena parte de la raza humana, la falta de empatía e,
incluso, la indiferencia frente a la crueldad y frente al dolor ajeno. Hay, por
tanto, una cierta estetización de la violencia y del sufrimiento (acentuada por la inclusión de Caviezel y Bellucci), algo que
repugna a Claude Lanzmann, por ejemplo, el autor de uno de los más respetuosos
homenajes a la desolación judía durante el Holocausto. La película, sin
embargo, se cura en salud afirmando que la trama no tiene por qué ser
exactamente lo que ocurrió en la historia. Por otro lado, el estilo fílmico del
director es bastante plano, tibio, convencional, así como la imaginería que
propone, bastante típica de Hollywood, al contrario que la presentada por
Scorsese en La última tentación de Cristo
o por Pasolini en El evangelio según San Mateo.
Finalmente, podría compararse con el final de la serie de TV de Zeffirelli sobre
la vida de Jesús.
miércoles, 29 de abril de 2015
martes, 28 de abril de 2015
Ángeles sin brillo (Aka The Tarnished Angels)
4*
Magnífico drama primerizo del
gran Douglas Sirk, construido alrededor de Pylon,
una iconoclasta novela de William Faulkner. Tanto la una como el otro desbordan
pasiones, sordidez y elementos trágicos, aunque la trama de la película de Sirk
no sea tan arriesgada como la obra de Faulkner. Sin embargo, el propio escritor
quedó satisfecho con esta magnífica adaptación. La historia se centra en la
admiración que despierta la forma de vida y el heroísmo de un piloto de acrobacias (Robert Stack), que vive junto con su mujer (Dorothy Malone) y su
hijo, en la conciencia torturada de un innominado periodista alcohólico que, no
por casualidad, anda a la caza de la “historia de interés humano” definitiva y
que, por otro lado, se siente inexorablemente atraído por estas extrañas
personas que sobreviven al margen del sueño americano. Este papel es
interpretado con admirable dignidad por un Rock Hudson que merece una
definitiva reevaluación. Solo un año antes, el cirujano Sirk había rodado otra
de sus obras maestras con el mismo terceto protagonista. Magnífica fotografía
en B&W y en Cinemascope, a propósito.
Y, por cierto, resultaría interesante rastrear las conexiones de este film con el dramático Los temerarios del aire, dirigida por otro de esos enormes directores USAmericanos eclipsados por los 4 o 5 grandes: John Frankenheimer.
Etiquetas:
Ángeles sin brillo,
Años 30,
Aviones,
Dorothy Malone,
Douglas Sirk,
Drama,
Melodrama,
Robert Stack,
Rock Hudson,
William Faulkner
domingo, 26 de abril de 2015
House, una casa alucinante (Aka House: Ding Dong, You're Dead)
3*
Simpática y apreciable producción
de terror con toques de comedia, producida por Sean S. Cunningham después del
éxito de Viernes 13 y protagonizada
por William Katt (el superhéroe americano). Un famoso escritor de novelas de
terror, traumatizado por la desaparición de su único hijo y recién divorciado,
se instala en la mansión donde se acaba de suicidar su tía con la intención de
escribir una próxima novela sobre sus experiencias en la Guerra de Vietnam.
Progresivamente, la mansión comenzará a instigarle con fenómenos sobrenaturales
y agresiones, mezcla de realidad y pesadilla (con una estética de evidente
inspiración lovecraftiana, por cierto). Unas agresiones que parecen encubrir
una venganza. La película no está muy bien interpretada, la mezcla de comedia y
terror restringe el grupo de posibles espectadores y la resolución es un tanto
rimbombante y moralista. Sin embargo, el éxito fue tal que originó 3 secuelas.
De alguna forma, recuerda a esa premisa sobre la que se basó ese oscuro film de 1988, Terrorgram: el pasado se puede hacer presente, con resultados
funestos.
Mister Arkadin (Aka Mr. Arkadin Aka Confidential Report)
3.5*
Gregory Arkadin, un millonario sin escrúpulos, afirma sufrir de amnesia por
lo que decide contratar a un investigador con el fin de que averigüe todo lo
que pueda acerca de su pasado, del cuál no recuerda nada (en particular,
respecto de su vida anterior a 1927). Según vaya avanzando en su investigación,
el “biógrafo” irá descubriendo y revelando secretos oscuros y, francamente,
reprobables. Una de esas disecciones sobre la identidad, el pasado y la memoria
tan características de la obra de Orson Welles. Sin embargo, aunque el
personaje recuerde al de Ciudadano Kane,
Arkadin no es exactamente un rico y poderoso crápula. De hecho, tal y como
afirmó el propio Welles, Mr. Arkadin es, básicamente, un aventurero. Por eso, la
película rezuma esa vitalidad y ese cosmopolitismo propio de un hombre con las
inquietudes infinitas de Wells. El film
está rodado con ese falso amateurismo característico de las coproducciones del
director, con un estilo tortuoso y carnavalesco y con un dinamismo visual tan
violento como la propia trama (prostitución, trata de blancas, crímenes, robos,
etc). Por cierto, conviene recordar que parte del argumento fue recuperado por
Jesús Franco (colaborador del genio británico en la magnífica Campanadas a medianoche) en su La muerte silva un blues [Spoiler: finalmente, el espectador descubre
que Arkadin ha orquestado toda esta pantomima para proteger el oscuro origen de
su fortuna, un secreto que su hija nunca debería descubrir].
lunes, 20 de abril de 2015
Acorralado (Aka First Blood)
3.5*
Muchas son las películas que
confluyen en esta obra maestra del cine de supervivencia y de acción de la
ultraconservadora década de los ochenta. Con los hilos argumentales y
espirituales de films como Los valientes andan solos o Ruckus, el gran Ted Kotcheff dirige una
epopeya de crítica política con la excusa de denunciar el trato recibido por
los veteranos del Vietnam. Justo lo que haría Steven Hilliard Stern en Zona de guerra: el parque, de solo unos
pocos años después. Así que la pregunta es, ¿cómo trataban los EE.UU. a sus
veteranos de guerra? Es sabido que muchos de los veteranos de la Segunda Guerra
Mundial y de la guerra de Corea regresaron con profundos traumas que los
incapacitaron para reintergrarse con “normalidad” en la sociedad consumista
USAmericana. Lo mismo que ocurrió con la Guerra de Vietnam. De aquí provienen
varias de las disfuncionalidades de los ex soldados, tal y como ha mostrado
producciones como El cazador o El regreso, que no fueron, precisamente,
dos exitazos en su país de origen. Pero Kotcheff prefiere mostrar la dificultad
de su normalización mostrando el rechazo que sufrieron así como revelando sus mortíferas habilidades militares: los soldados son máquinas de matar, ¡y punto!: algo
incompatible con la vida civil. La película es un prodigio en la justificación
de la premisa, en el desarrollo de la persecución y en el despliegue de la
acción y, además, Stallone, Dennehy y Crenna (junto con los secundarios) protagonizan
una función realmente apasionante y convincente (en la línea de Caza salvaje), aunque el conmovedor final nada
tiene que ver con el de la novela original. Por otro lado, la película dio pié
a varias secuelas horripilantes, absolutamente reaganianas y, por tanto, faltas
de cualquier sutileza política contra otras formas de pensar. Por cierto, Kotcheff
volvería al tema en Más allá del valor.
miércoles, 15 de abril de 2015
Mis 5 cámaras cinematográficas imprescindibles:
La grabación analógica ha sido
la forma de producción cinematográfica más importante en los últimos 100 años (tanto
por su calidad intrínseca como por la relación entre la tecnología de grabación
y de proyección). Pongamos algunos ejemplos. Alfred Hitchcock rodó varias de
sus películas con la clásica cámara de 35mm Mitchell BNC, con la que hizo un
trabajo excelente en La ventana
indiscreta. Una cámara que reutilizaría Stanley Kubrick en algunos de sus films, como en Dr Strangelove o en Barry
Lyndon (con la consabida adaptación de las lentes Zeiss). George Lucas
utilizó una Panavisión R 200 para rodar La
Guerra de las Galaxias en 1977, una cámara de 35mm (por supuesto) que, al
parecer, se ha subastado por casi medio millón de euros. Como sabéis,
Panavisión casi se ha convertido en el estándar de cámaras de 35mm y, además,
su Panaflex ha sido un auténtico hit
en el mundo de las cámaras portátiles, junto con la Steadicam. Sin embargo, algunos directores se han pasado a la
grabación digital. David Fincher, por ejemplo, ha rodado Millenium con una impresionante Red Epic y Zodiac con una Thomson VIPER FilmStream, la misma cámara con la
que Michael Mann rodó Collateral, apoyado
por el director de fotografía Paul Cameron. David Lynch ha usado una cámara
digital Sony DSR-PD150 en su última película estrenada hasta la fecha, Inland Empire. O Alexander Payne, que ha
grabado con cámaras convencionales y, su última película, Nebraska, la ha rodado con una cámara digital Arri Alexa Plus,
fabricada en Alemania. Por su parte, Paul Thomas Anderson ha filmado The Master con la Panavisión Super 70
(65 HR
Camera) y con un aspect ratio widescreen típico de 1.85:1. Sin
embargo, al escasear los proyectores de 65mm, las innovaciones técnicas de este
formato digital no se han teminado de asentar en el cine contemporáneo. Habrá
que estar atento a las últimas innovaciones técnicas de las cámaras digitales
para ver si, finalmente, se convierten en el standard de grabación y de proyección mundial.
martes, 14 de abril de 2015
El dragón del lago de fuego (Aka Dragonslayer)
3*
A la muerte del mago Ulrich (Ralph Richardson), el joven aprendiz Galen
(Peter MacNicol) debe viajar a un reino azotado por un el dragón Vermithrax y
cuyas doncellas son periódicamente sacrificadas para aplacar al viejo monstruo.
Curiosa y acertada producción Walt Disney de Word & Sorcery, que se aleja de las historias fantásticas
infantiles de la casa para acercarse al reciente éxito de Excalibur (del mismo año), con una acertada aunque uniforme
ambientación y unas convincentes localizaciones (Gales y Escocia). La historia,
basada en leyendas como la de San Jorge y el dragón, es interesante y da pié a
reflexiones y apuntes literarios, históricos y míticos de todo tipo. Sin
embargo, la puesta en escena es, por momentos, un tanto televisiva, lo que
reduce su potencial mítico. Por otro lado, la música no es apropiada, ni desde
el punto de vista armónico, ni melódico ni tímbrico. Sin embargo, la película
se deja ver, por su autenticidad y negrura, y, de hecho, destaca dentro del boom de películas juveniles y de
fantasía de la época, comienzos de la ultraconservadora década de los ochenta. Nada
que ver, por cierto, con esa bazofia llamada El caballero del dragón. Pero sí con esa serie de productos literarios y de rol llamada Dungeons and Dragons, publicada en España en formato libro por la editorial Timun Mas.
Etiquetas:
1981,
Acción,
Aventuras,
Cine fantástico,
Dragones,
Edad Media,
El dragón del lago de fuego,
Espada y brujería,
Matthew Robbins,
Peter MacNicol,
Ralph Richardson,
Walt Disney
Han cambiado de cara (Aka ...hanno cambiato faccia)
3*
El camino de las adaptaciones es
tortuoso. De la maravillosa obra maestra de Bram Stoker se han realizado todo
tipo de versiones (desde el Nosferatu
de Murneau hasta Nosferatu en Venecia)
pero, sin duda, esta es una de las más extrañas y asombrosas. Corrado Farina,
escenógrafo, escritor y director de cine italiano, originario de la alta
burguesía savoya, da forma a una alegoría sobre el capitalismo y la tecnología
a partir de la premisa de que los mitos no mueren, solo se transforman. Así, la
figura gótica del vampiro se
convierte en un gran propietario de medios de producción y de distribución de
bienes y servicios que sigue chupando la sangre a sus pobres víctimas, en este
caso literal y metafóricamente hablando, con la ayuda de la casta en el poder. De
hecho, ese gran propietario se llama Giovanni Nosferatu, nada menos. La excusa
argumental que dirige toda la trama gira en torno a un ingeniero de una
compañía química, Alberto Valle, que es invitado por el dueño de un
conglomerado de empresas (Adolfo Celi), a su siniestra mansión de campo, para
recibir una propuesta de ascenso. El film
es una de esas rarezas propias de la irredenta década de los setenta, de una
gran fuerza simbólica y de denuncia, y resulta curioso que esté tan olvidada
dentro del panorama cinematográfico actual. Por otro lado, la dirección se ve
algo lastrada por modas visuales coyunturales y a la trama, claramente, le
sobran algunas secuencias (como la de la partida de golf y la de los anuncios
en blanco y negro). En todo caso, una película a reivindicar, por su enorme
poderío crítico, tanto frente al status
quo como frente a las fibras de lo convencional, la sumisión y la
normalización sobre las que se sostiene.
lunes, 13 de abril de 2015
Regreso a Full Moon (Aka Full Moon High)
2*
Comedia adolescente dirigida por
Larry Cohen, creador de una de las sagas más bizarras de la historia del cine,
la que comienza con Estoy vivo. El
típico padre republicano USAmericano (un moralista hipócrita y campechano)
viaja con su hijo (la estrella del equipo de rugby) a Transilvania en misión secreta. Una vez allí, el hijo será
mordido por un hombre lobo, lo cual le producirá no pocos apuros en el High School donde estudia, una vez de
regreso a su país. Y 20 años después también. Pinceladas sociológicas mordaces,
humor simplón y malcriado y situaciones absurdas son algunas de las
características de este film, un
producto humilde y modesto de comienzos de la ultraconservadora década de los
ochenta, bien rodado y montado pero con un guión que podría haber dado mucho
más juego, como en la simpática De pelo
en pecho, estrenada 4 años después (aunque donde allí hay fútbol americano,
aquí hay baloncesto). En cualquier caso, si se tiene la tarde tonta, se deja
ver sin mayores consecuencias gracias a algún que otro acierto humorístico, a
algún que otro homenaje cinéfilo y a continuas referencias históricas,
políticamente incorrectas.
viernes, 10 de abril de 2015
70 minutos para huir (Aka Miracle Mile)
3.5*
Harry Washello (Anthony Edwards)
conoce un día cualquiera de trabajo a Julie (Mare Winningham), la chica de sus
sueños, de la que se enamora y con la que queda unas horas después en la
cafetería donde ella trabaja, en Miracle
Mile, un barrio de Los Ángeles. El despertador no funciona correctamente y,
cuando llega tarde a la cita, la chica no está y, curiosamente, el teléfono de
la cafetería no deja de sonar. En cuanto lo coje, una temblorosa voz le
comunica que en 70 minutos van a caer unos misiles nucleares que ya han salido
de su destino. A partir de este momento se desencadena todo un conjunto de
situaciones imprevisibles que tienen como hilo conductor la huida de los
personajes para salvarse de la inminente hecatombe nuclear. La película está
dirigida por Steve De Jarnatt (el creador de la videoclubera Cherry 2.000) y muestra una
sofisticación en la composición de los planos, en la planificación y en la
dosificación del ritmo y del desasosiego, propios de un artista consagrado, no
de un cuasi debutante. Fotografía crepuscular y artística, que saca buen partido
apocalíptico de la geografía urbana. La BSO, atmosférica y tensa, como la que
los mismos Tangerine Dream compusieron para Risky Business. Las
interpretaciones, convincentes como el acento siciliano de Robert de Niro en El Padrino II. Y el final, por cierto,
es uno de los más valientes del género aunque, desde el punto de vista
dramático, es un tanto insatisfactorio.
Etiquetas:
1988,
70 minutos para huir,
Acción,
Anthony Edwards,
Ciencia Ficción,
Cine independiente,
Holocausto nuclear,
Mare Winningham,
Steve De Jarnatt,
Tangerine Dream,
Thriller
jueves, 9 de abril de 2015
Juegos sucios (Aka Cheap Thrills)
3*
Dos amigos se encuentran en un
bar. Uno acaba de ser despedido y vive con su mujer y su bebé a punto de ser
desahuciados (Pat Healy). El otro es un crápula que vive a salto de mata, entre mujeres y
drogas. Mientras celebran su reencuentro, reviven los años de instituto y se
quejan de sus miserias actuales, un cuarentón opulento de Los Angeles les
ofrece compartir con ellos el cumpleaños de su joven y hermosa mujer. Según
avanza la noche, la pareja high class
propondrá a los amigos lumpen toda
clase de pasatiempos pecuniarios (cheap thrills) para su propio y superficial regocijo. Pero lo que no saben los
amigos es que la intensidad y dureza de las pruebas irán incrementando conforme
se desquicie la juerga. El joven director neoyorkino E.L Katz, encaja en poco
más de una hora y viente, una versión gore de Project X: es decir, una fiesta que se sale de madre, pero esta vez
de la peor de las maneras. O de la mejor, según se mire. Situaciones estereotipadas,
contexto de crisis económica, lucha por la supervivencia, moral blue collar y una visión ácida y cruel de
las clases pudientes (como la de Entre
pillos anda el juego) son los retazos temáticos y argumentales del
experimento. El resultado, paradojas a parte, es un brindis por la osadía del
conformismo. Una burla contra el matón del cole.
martes, 7 de abril de 2015
Más allá del tiempo (Aka The Time Traveler's Wife)
2.5*
Absurdo e inverosímil drama
romántico, levantado sobre una idea tan atractiva como malograda: una modificación genética (sic) obliga a un bibliotecario de Chicago, de forma
incontrolada, a vagar por el continuo espacio-tiempo (sic), aun a costa de que
esté casado e intenta formar una familia (sic). La entregada esposa aporta el
elemento melodramático puesto que, pese a la anómala circunstancia, prefiere
vivir así a buscarse otra media naranja o a estar sola (no como la Kate Blanchett
de El curioso caso de Benjamin Button).
Eso es amor, de eso no hay duda. No obstante, en el libro hay alguna escena que
contradice esta tenacidad del film,
por cierto. Ternura incombustible, una producción impecable y lagrimazos cursis
para una cinta dirigida por el pulcro Robert Schwentke. Por lo demás, los
espectadores encontrarán poco más que una versión metafísica de El diario de Noa, sin más interés que
ver en pantalla a la encantadora Rachel McAdams, pegándose sustos cada vez que
su amante amado desaparece y vuelve a aparecer. Por cierto, la película tiene
tantos agujeros negros en el guión que cualquiera corre el riesgo de caer
dentro de uno de ellos, siempre y cuando se “piense” en lo que se esté viendo,
de forma crítica y activa, claro está. Para terminar, justo 3 años después,
McAdams volvió a trabarse en un argumento parecido en la resultona Una cuestión de tiempo.
Etiquetas:
2009,
Ciencia Ficción,
Drama romántico,
Eric Bana,
Más allá del tiempo,
Rachel McAdams,
Robert Schwentke,
Romance,
Viajes en el tiempo
lunes, 6 de abril de 2015
Bajo el fuego
3.5*
Los secretarios de estado
USAmericanos y sus portavoces de prensa, tradicionalmente, vienen negando la
ingerencia de los EE.UU. en las políticas nacionales de terceros países. Sin
embargo, casi el 100% de la opinión pública sabe que eso no es verdad. De
hecho, los EE.UU. quizá sea el país más intervencionista del siglo XX. Por eso
no es extraño encontrar películas como esta. Nick Nolte, Gene Hackman y Joanna
Cassidy componen un trío de periodistas que viajan allí donde hay una guerra y
allí donde el país de las oportunidades se entromete por cuestiones de seguridad
nacional, según se dice desde las instancias del poder. Tras pasar por Asia, acaban recalando en Nicaragua,
donde Somoza, un grotesco dictador que es apoyado por la CIA, campa a sus
anchas a costa de su torturado pueblo. Además de cuestiones amorosas y
sentimentales, los personajes se verán compelidos a desentumecer su conciencia
y, sobre todo, tendrán que poner a prueba su sentido de la justicia y del
compromiso político. Una de esas gloriosas producciones progresistas que
intentaron contrarrestar la militarista visión de la realidad, tal y como fue
promovida por la administración Reagan durante la ultraconservadora década de
los ochenta. Una película política, en el buen sentido de la palabra, que no
renuncia a entretener al espectador con una trama lúcida y, a la par,
emocionante. Buen trabajo de los actores, por cierto. Completa el reparto,
significativamente, un estimulante Jean-Louis Trintignant, casi un símbolo del
colonialismo tradicional europeo.
Etiquetas:
1983,
Bajo el fuego,
Drama,
Gene Hackman,
Historia,
Jean-Louis Trintignant,
Joanna Cassidy,
Nick Nolte,
Periodismo,
Política,
Roger Spotiswoode
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






































%2B13.55.40.png)












